¿A qué llamamos criptorquidia?
Llamamos criptorquidia a la falta de descenso testicular completo o, lo que es lo mismo, la ausencia de éste en su localización normal en las bolsas escrotales. Esta situación puede afectar a un testículo, que es lo más frecuente, o a ambos.
Dentro de este término se incluye tanto el que está dentro del abdomen, como el que es capaz de ser bajado manualmente a la bolsa escrotal, pero que no permanece en ella una vez liberado (a diferencia del testículo en ascensor que explicaremos más adelante)
¿Es frecuente?
Es bastante frecuente, afectando al 2-3% de los recién nacidos varones, especialmente si son prematuros, llegando hasta un 70% si tienen un peso menor de 1500g al nacer.
Es más frecuente que afecte solo al testículo derecho (60%), aunque en ocasiones están afectados los dos testículos (10%).
Por otro lado, también es frecuente que el padre del niño lo hubiera sufrido durante su infancia.
¿Es probable que ese testículo acabe descendiendo?
Muchos de los testículos criptorquídicos completarán el descenso normal durante los 6 primeros meses de vida, sobre todo en el caso de los niños prematuros, de manera que a los 9 meses solo persiste esta situación en el 0,8% de los niños. Por ello es muy importante realizar una exploración cada pocos meses para comprobar si finalmente ese testículo ha descendido o sigue sin ser palpable.
Si los testículos no han descendido de manera espontánea a los 6 meses de vida, es muy poco probable que lo acaben haciendo por sí solos. Por ello, en el caso de que los testículos no sean palpables en las bolsas escrotales a esa edad es el momento de remitir a estos niños al cirujano para que plantee la necesidad de tratamiento.
¿Cuál es el proceso normal de descenso de los testículos?
Los testículos, durante la vida embrionaria, comienzan su formación en una zona próxima a los riñones, y más tarde, hacia el final de la gestación, completan un recorrido por el canal inguinal que los lleva a su alojamiento definitivo en las bolsas escrotales. Esto es así pues necesitan para su funcionamiento normal temperaturas más bajas que las del interior del abdomen.

¿Por qué se produce la criptorquidia?
En la mayoría de las ocasiones no se puede establecer la causa de por qué se ha producido, aunque se postulan diferentes teorías en las que estarían implicados defectos genéticos, hormonales y mecánicos que, en un determinado momento del desarrollo testicular alteren su descenso normal al escroto quedando en una posición alta (en el abdomen) o intermedia (en el canal inguinal).
¿Qué consecuencias puede ocasionar?
Entre las consecuencias que se pueden originar se encuentran:
- La criptorquidia unilateral puede disminuir la fertilidad, especialmente si no se recibe un tratamiento a tiempo.
- El testículo afecto puede sufrir más complicaciones mecánicas como torsión y traumatismos.
- El testículo afecto puede ser portador más frecuentemente de anomalías que le hacen 5-10 veces más propenso a la evolución tumoral que los que son normales.
- El aumento de temperatura que sufren los testículos no descendidos, unido a su inmadurez, hace que disminuyan de tamaño y se altere también la producción de hormonas sexuales.
¿Qué pruebas son necesarias para su diagnóstico?
En la mayoría de los casos, sobre todo si es unilateral y el testículo se palpa a nivel inguinal, no es necesario para el diagnóstico ninguna prueba complementaria, con una exploración física es suficiente.
En ocasiones, sobre todo si no se palpa, se solicita una ecografía para localizar el testículo que falta y comprobar si se encuentra a nivel abdominal o si es que no se ha formado.
Si no se detecta el testículo ni mediante la exploración física ni por la ecografía, se suele realizar una laparoscopia exploradora por parte del cirujano, que consiste en introducir una cámara muy pequeña dentro de la cavidad abdominal del niño para ver si el testículo existe realmente o no.
En el caso de la criptorquidia bilateral, sí que se suele solicitar siempre una ecografía para comprobar que todo el aparato urológico/genital del niño no presenta otras alteraciones.
¿Cómo y cuándo se debe tratar?
El tratamiento quirúrgico (llamado orquidopexia) es el recomendado para conseguir el descenso testicular. Consiste en descender el testículo al escroto y coserlo en esa ubicación para que no se vuelva a subir para arriba. El cirujano/a pediátrico/a indicará cuando es el mejor momento para su realización. En general se considera que debe realizarse en torno al año de vida y siempre antes de los 18 meses.
El tratamiento pretende favorecer la fertilidad y prevenir complicaciones como la torsión testicular, que requerirían cirugía de urgencia. También disminuye las probabilidades de que el testículo descendido acabe convirtiéndose en canceroso y en cualquier caso lo hace más fácilmente observable para detectar posibles cambios.
En el caso de que el testículo se encuentre localizado en el abdomen en una posición muy alta y que el descenso mediante una orquidopexia no se pudiera realizar, para evitar que ese testículo malignice en el futuro, se suele realizar la extirpación definitiva del mismo. A pesar de lo agresiva que resulta esta opción, la fertilidad del niño no suele verse afectada, ya que cuenta con un segundo testículo que sería el que garantizaría la función reproductora cuando se hiciera mayor.
¿Qué diferencia hay con un ‘testículo retráctil o en ascensor’?
El testículo retráctil o «en ascensor» no es criptorquídico, sino una situación normal en la infancia, aunque debe seguirse su evolución hasta la adolescencia.
Un testículo retráctil es aquel que sube y baja con facilidad, de forma que puede hacer pensar erróneamente que se trata de un caso de criptorquidia. Son testículos que, si bien pueden estar en ocasiones fuera de la bolsa escrotal, se pueden bajar a ella y permanecen en su posición, a diferencia de lo que ocurre con los criptorquídicos, en los que resulta casi imposible descenderlos manualmente al escroto y que se queden en esa posición.
Esta situación, frecuentemente observada en el niño preescolar, es normal y no requiere tratamiento alguno. Para diferenciarlo, puede ayudar la observación mientras el niño está en la bañera o cuando tiene fiebre, pues, con el aumento de la temperatura, el teste retráctil baja al escroto y no así el criptorquídico.
En cualquier caso, ante la duda, consulta con tu pediatra, pues a veces se dan casos de reascenso en testículos inicialmente descendidos, que finalmente precisarán tratamiento.