Cuando nace un recién nacido, habréis observado o escuchado que se le aplica una pomada ocular nada más nacer. ¿Queréis saber la importancia de esta medida? En el blog de hoy os resolvemos esta duda.
¿Por qué se aplica pomada ocular a los recién nacidos?
Cuando nace nuestro bebé presenta un alto riesgo de infecciones oculares debido a varios motivos:
- Por un lado, debido a la inmadurez de su sistema inmune en general.
- Por otro lado, por la baja producción de lágrimas en un primer momento, así como la ausencia de defensas adecuadas en estas lágrimas y en la conjuntiva del ojo.
- Además, el canal del parto esta colonizado por múltiples microorganismos que pueden causar enfermedades como por ejemplo las bacterias Neisseria gonorrhoeae y Chlamydia trachomatis.
Todo esto hace que la probabilidad de presentar una conjuntivitis neonatal sea mayor y por tanto al nacer, se les aplica a todos los recién nacidos una pomada antibiótica preventiva.
Pero, ¿qué es la conjuntivitis neonatal?
Es un cuadro caracterizado por inflamación, enrojecimiento y abundantes secreciones en los párpados del bebé, que puede asociarse o no a enrojecimiento ocular. Se denomina neonatal cuando se manifiesta en los primeros 28 días de vida.

¿Hay diferentes tipos de conjuntivitis neonatal?
Si, según la causa de esta conjuntivitis podemos encontrar diferentes tipos:
- infecciosa (por bacterias o virus),
- química (por irritación),
- o por obstrucción del conducto lagrimal.
La forma más grave de conjuntivitis neonatal es de causa infecciosa, está causada habitualmente por Neisseria gonorrhoeae y se denomina oftalmía neonatorum.
Las causadas por bacterias son las que intentamos prevenir al aplicar la pomada ocular antibiótica al nacimiento.
¿Es grave este cuadro?
Habitualmente en casos leves y con el tratamiento adecuado se resuelve sin problemas.
Pero sí hay casos graves o no que no reciben tratamiento que pueden presentar complicaciones como una úlcera corneal, o incluso llegar a ceguera como manifestación más grave del cuadro, siendo esto último menos frecuente.

¿Cómo se puede prevenir?
Como hemos comentado, este cuadro se puede prevenir desde el nacimiento con la aplicación de una pomada antibiótica en los ojos, siendo una medida segura, fácil de administrar e indoloro para el recién nacido.

¿Cuándo y cómo se administra la profilaxis?
Esta medida preventiva se debe administrar al nacimiento, siempre antes de las 2-4 horas de vida.
Tras limpiar cada párpado con una gasa de algodón estéril, se coloca el antibiótico, ya sea en pomada o gotas, en el saco conjuntival. Posteriormente se masajean los párpados y el exceso de medicamento se elimina tras un minuto. Los ojos no se deben lavar tras la aplicación para no reducir la eficacia del tratamiento.
Se debe realizar siempre independientemente de si el parto ha sido vaginal o por cesárea.
¿De qué otras formas se puede prevenir?
Es muy importante, además, realizar un adecuado control del embarazo para identificar cualquier factor de riesgo o un posible microorganismo colonizando la zona del canal del parto.
Además, tras el nacimiento, será igualmente importante vigilar otros factores de riesgo como la obstrucción del lagrimal, ya que esto hará que se acumulen las secreciones dando una mayor predisposición a infecciones oculares. Si nuestro hijo presenta esto deberemos limpiar los ojos muy frecuentemente con suero y gasa estériles, así como realizar masajes del conducto lagrimal para favorecer su desobstrucción.
¿Qué hago si sospecho que mi bebé tenga una conjuntivitis neonatal?
A pesar de la prevención al nacimiento es posible que nos encontremos algunos casos de conjuntivitis neonatal por alguna de las causas comentadas al principio, ya sea porque se aplico mal la pomada al nacimiento (algo raro y poco frecuente) o porque se haya infectado posteriormente.
Como hemos comentado, siempre que veamos secreciones, aunque sean claritas o blanquecinas, debemos limpiarlas con suero fisiológico y con una pequeña gasa estéril. No pasa nada si lo hacemos varias veces al día. Recordar que una vez pasamos una gasa estéril por el ojo, debemos desecharla y usar otra, si reutilizamos la misma podemos favorecer la infección.
Pero, si la secreción es amarillenta o verdosa u observamos el ojo enrojecido o inflamado, debemos consultar con nuestro pediatra.
Éste indicará alguna pomada o colirio ocular con antibiótico para aplicarla en los ojos del bebé si lo considera necesario. También es posible que recoja una muestra de secreción para realizar un cultivo en laboratorio e identificar si hay presencia de bacteria.
Si tenemos que aplicar la pomada o el colirio es conveniente primero retirar toda secreción o restos de lágrima con el suero fisiológico y una gasa estéril. Posteriormente aplicaremos la pomada o el colirio ocular abriendo un poquito el párpado inferior y colocando una cantidad pequeña, como un granito de arroz, o las gotas pautadas, en el interior del ojo. Al cerrar el ojo se repartirá la pomada o las gotas aplicadas.