La elección del calzado es muy importante puesto que el niño se encuentra en plena etapa de crecimiento. El calzado adecuado interviene en el correcto desarrollo del pie y de la marcha mientras que un calzado inadecuado puede producir alteraciones estructurales y biomecánicas.
En el blog de hoy os daremos algunas pautas para elegir el mejor calzado para vuestro hijo/a.
¿Qué debo tener en cuenta a la hora de elegir el calzado?
- En el niño menor de 6 meses que no anda ni gatea no hace falta ningún tipo de zapato, en todo caso unos calcetines o algo que actué de segunda piel para proteger del frio o los golpes.

- En el niño que comienza a gatear la suela del calzado debe ser flexible y fina, la puntera debe ser amplia y con protección en punta/talón.
- En el momento de empezar a andar, se recomienda uso de zapatos bien reforzados en la parte posterior y laterales, para un buen aguante del tobillo. La suela debe ser poco gruesa, antideslizante y flexible, para mejorar la movilidad del pie.

- No se recomienda el uso de botas altas o botines.
- A partir de los 4 años la suela puede ser un poco más gruesa, además el contrafuerte puede tener algo de mayor consistencia, pero en general el zapato debe seguir siendo muy flexible.

- Se debe evitar que los calzados infantiles tengan tacón, es decir que la punta del pie y el talón no estén al mismo nivel, ya que durante la primera infancia genera desequilibrios innecesarios.
- La puntera deber estar reforzada, ser ancha y alta. No debe apretar los dedos. Los dedos de los pies deben estar libres y poderse moverse.
- La plantilla se recomienda de piel, planas, sin ningún tipo de almohadillas o plantillas “correctoras”, el pie sano no las necesita y tampoco corrigen los pies planos. El pie del niño pequeño puede parecer plano hasta los 3-4 años.
- Se recomienda que el material sea transpirable (tanto exterior como interior) para evitar sudoraciones excesivas.
- El calzado no debería tener costuras ni bordes en su interior, evitando así las rozaduras.
- Nunca deben llevar zapatos rígidos ni con suelas duras, deben ser zapatos ligeros, flexibles y amplios que se adapten a los movimientos y forma del pie sin oprimirlo.

- A la hora de comprar unos zapatos nuevos la distancia entre el extremo de los dedos y el final del zapato debe ser de 1 a 1,5 centímetros. Tampoco debe ser más grande de la cuenta, pues provocaríamos mayor dificultad y cansancio al caminar.
- No es recomendable el traspaso de zapatos usados. Los pies son anatómicamente y funcionalmente diferentes por lo que desgastarán de forma diferente el calzado.
¿Qué otras recomendaciones debemos tener en cuenta?
Hay que procurar que los niños caminen descalzos siempre que sea posible. Buscar superficies que proporcionen estímulos para favorecer la musculatura del pie, como por ejemplo superficies rugosas sobre las que caminar, como un pedazo de césped artificial o una alfombra sensorial, la arena del parque o la playa o semiesferas sobre las que el niño pueda subirse y hacer equilibrio.- Otra cosa a tener en cuenta es que los pies de los niños crecen muy rápido, por lo que debemos estar atentos cada pocos meses para comprobar que el calzado no se haya quedado pequeño. Aproximadamente el número de pie de un niño cambia cada 4 meses entre los 15 y los 24 meses; luego cada 6 meses entre los 2 y los 3 años y a partir de ahí aumenta 1 número cada 8 meses aproximadamente.

- Por otro lado, no hay una edad a la que el calzado deja de tener importancia, es decir, aunque nuestros hijos se hagan mayores o incluso en los adultos, la elección del calzado sigue teniendo importancia, debiéndose elegir siempre hormas amplias en las que el pie no queda aprisionado al meterse en el zapato y con la suela lo suficientemente flexible para que no sea incómodo caminar.

¿Cuándo es recomendado cambiar de zapato?
El momento de cambiar el zapato viene indicado por:
- El desgaste del interior.
- Un zapato deformado.
- Que cree zonas de irritación en el pie.
- Que el pie crezca y la holgura interior sea inferior al centímetro recomendado.
- Que deje de cumplir las necesidades de la etapa de crecimiento.
¿Cuándo es necesario acudir al pediatra o podólogo?
Ante ciertos signos de alarma es recomendable consultar siempre:
Si observamos asimetrías entre los dos pies.- Si más allá de los 4 años el niño meta mucho los pies o los tenga rotados muy para afuera.
- Si se produce dolor en los pies al caminar.
- Si presenta cansancio al caminar muy llamativo.
- Si un niño que ya debería tener adquirida la marcha se caiga más de lo que consideramos que es normal para su edad (>5 veces al día).
- O siempre que nos llame la atención algo sobre la marcha de un niño, debería ser evaluado para asegurar que todo está en orden.
Como conclusión…
No pongamos zapatos mientras al niño no le hagan falta, y cuando llegue ese momento debemos elegir un calzado que permita el libre movimiento del pie. No olvidéis que un calzado adecuado es aquél que favorece el correcto desarrollo del pie, además de aportar seguridad y confianza al niño en sus primeros pasos.