¿A qué llamamos dolores de crecimiento?
Los dolores de crecimiento son unos dolores y molestias que les ocurren a los niños, habitualmente en las piernas y por la noche.
Son dolores no producidos por un traumatismo y no relacionados con ninguna enfermedad ni trastorno del desarrollo y, por tanto, benignos.
Son muy frecuentes, afectando hasta el 40% de la población infantil. Suelen aparecer en niños de 3 a 12 años de edad con un pico de más incidencia entre los 4 y los 8 años.
¿Cuál es la causa?
No se conoce la causa exacta. Se llaman dolores de crecimiento por la época en la que se producen, pero no hay constancia de que ésta sea la causa. Se ha visto que el dolor no aumenta durante los estirones y no es mayor alrededor de la parte por donde crecen los huesos. Sí que se ha observado que suelen aparecer después de que un niño haya tenido una jornada especialmente activa.
¿Qué características podemos observar?
La mayoría de los niños se suelen quejar de dolor de forma difusa en la parte delantera de los muslos, las pantorrillas o detrás de las rodillas. El dolor suele afectar a ambas piernas, aunque no siempre de manera simétrica, y no suele afectar a las articulaciones. Aunque es menos frecuente, en ocasiones también se quejan de dolor en brazos junto al dolor de las piernas.
Suelen aparecer a última hora de la tarde o a primera hora de la noche y antes de acostarse, pero a veces el dolor puede llegar a despertar a un niño que ya había conciliado el sueño.
El dolor suele desaparecer tras varios minutos y a la mañana siguiente el niño se despierta sin ningún síntoma y realiza su actividad diaria con normalidad.
Su intensidad es muy variable. Generalmente es un dolor ligero, pero en ocasiones pueden referirlo como muy intenso.
Estos episodios pueden repetirse de forma intermitente durante meses.
¿Cómo es su evolución?
Suelen evolucionar en forma de brotes, por lo que es frecuente que presenten el dolor varias noches consecutivas y que posteriormente desaparezca y el niño esté sin dolor durante semanas o meses hasta el siguiente brote de dolor. En todos los casos, los dolores desaparecen con el paso de los años, al finalizar el crecimiento.
¿Cómo se trata?
Para aliviar el dolor suele ser suficiente con un suave masaje o la aplicación de calor. En raras ocasiones, si el dolor fuera más intenso, podemos recurrir a la administración de algún analgésico: ibuprofeno o paracetamol.
¿Cuándo debo consultar?
Raramente, los dolores en las piernas pueden ser una manifestación de alguna enfermedad importante, pero en estos casos, el dolor tendrá características diferentes. Por tanto, debes consultar con tu pediatra si:
El dolor cada vez es más intenso y más frecuente.- El dolor no mejora con las medidas habituales.
- El Dolor no desaparece durante el día.
- E Dolor se localiza en las articulaciones.
- El Dolor siempre aparece en una sola pierna.
- Si además del dolor, se acompaña de debilidad, fiebre, malestar, pérdida de peso…
- Si se acompaña de hinchazón, inflamación, enrojecimiento o dolor en las articulaciones.
- Si aparece cojera.
La presencia de cualquiera de estas manifestaciones o la ausencia de mejoría del dolor en pocos días han de considerarse como signos de alarma para consultar con su pediatra.