Artritis en Niños: Síntomas, Causas y Cuándo Consultar al Pediatra

Artritis en Niños: Síntomas, Causas y Cuándo Consultar al Pediatra

Cuando pensamos en artritis, es habitual asociarla a personas adultas o de edad avanzada. Sin embargo, la artritis también puede aparecer en niños y adolescentes, aunque sus causas, evolución y tratamiento pueden ser muy diferentes a los de la artritis en adultos.

Dolor en una articulación, inflamación, cojera o que un niño rechace caminar son síntomas que pueden preocupar mucho a las familias. La buena noticia es que la mayoría de los dolores articulares en niños no están provocados por una artritis y pueden deberse a causas mucho más frecuentes, como un golpe o una torcedura que incluso haya pasado desapercibida.

Aun así, es importante conocer las señales que deben hacernos consultar.

En este artículo explicamos qué es la artritis en niños, cuáles son sus principales síntomas, qué tipos pueden aparecer durante la infancia y cuándo debemos acudir al pediatra.

¿Qué es la artritis en niños?

La artritis es la inflamación de una articulación. Puede aparecer a cualquier edad, por lo que no es una enfermedad exclusiva de los adultos.

Sin embargo, hablar de artritis infantil no significa simplemente hablar de la misma enfermedad que presentan los adultos a una edad más temprana.

En niños y adolescentes pueden existir diferentes causas y formas de presentación. Algunas artritis aparecen de manera aguda como consecuencia de una infección, mientras que otras presentan una evolución más prolongada en el tiempo.

Por eso, ante síntomas compatibles, es importante realizar una valoración adecuada para determinar qué está ocurriendo y establecer el tratamiento necesario.

En nuestra Consulta de Pediatría General tenemos mucha experiencia con el tratamiento de la artritis en niños y adolescentes, y os atenderemos con la mayor comprensión y profesionalidad para encontrar las mejores soluciones.

¿Qué tipos de artritis pueden aparecer en los niños?

Existen diferentes causas de inflamación articular durante la infancia. Entre las situaciones que debemos diferenciar se encuentran especialmente las artritis infecciosas y las formas crónicas, entre ellas la artritis idiopática juvenil.

Artritis Infecciosa en Niños

La artritis infecciosa aparece cuando una articulación se inflama como consecuencia de una infección.

Puede ser de origen vírico o bacteriano y aparecer a cualquier edad, aunque determinadas formas son especialmente relevantes en los niños pequeños.

Las articulaciones de los miembros inferiores suelen estar entre las más afectadas, especialmente:

  • rodilla;
  • cadera;
  • tobillo.

En las infecciones bacterianas, Staphylococcus aureus es uno de los microorganismos que puede estar implicado.

Una artritis bacteriana requiere valoración y tratamiento médico, ya que puede evolucionar rápidamente y necesitar tratamiento antibiótico hospitalario.

Artritis Ideopática Juvenil

La artritis idiopática juvenil (AIJ) engloba formas de artritis crónica que comienzan durante la infancia y cuya causa, como indica el término «idiopática», no se conoce en muchos casos.

A diferencia de una artritis infecciosa de aparición aguda, su evolución puede ser más progresiva y la inflamación articular persistir durante el tiempo.

Puede aparecer a distintas edades y su forma de presentación no es igual en todos los niños.

Por este motivo, cuando existe una inflamación articular persistente es importante estudiar su origen y realizar el seguimiento médico adecuado.

¿Cuáles son los síntomas de la artritis en niños?

Los síntomas de artritis en niños pueden variar dependiendo de la causa y de la articulación afectada.

Hay, sin embargo, algunas manifestaciones que deben llamar nuestra atención.

Inflamación de una Articulación

La articulación afectada puede aparecer hinchada o inflamada.

En algunas articulaciones la inflamación resulta fácilmente visible desde el exterior. En otras, especialmente cuando se encuentran en zonas más profundas, puede ser más difícil de apreciar.

En estos casos, quizá los padres no observen una hinchazón evidente, pero sí que el niño se queja al caminar, adopta determinadas posturas para evitar el dolor o deja de realizar algunos movimientos.

Dolor Articular

El dolor en las articulaciones de los niños puede tener características muy diferentes.

En algunas artritis infecciosas puede ser muy intenso y limitar prácticamente por completo el movimiento de la articulación.

En determinadas artritis de evolución crónica, por el contrario, el dolor puede ser mucho menos llamativo.

Por eso, la intensidad del dolor por sí sola no permite determinar qué está ocurriendo.

Disminución de la Movilidad y Cojera

Otro síntoma importante es la limitación del movimiento.

Cuando la articulación afectada se encuentra en las piernas —por ejemplo, cadera, rodilla o tobillo— una de las manifestaciones más evidentes puede ser la cojera.

Un niño pequeño puede no saber explicar exactamente dónde le duele. Los padres pueden observar simplemente que:

  • empieza a cojear;
  • camina de manera diferente;
  • rechaza apoyar una pierna;
  • no quiere caminar;
  • evita determinados movimientos.

Por eso, una cojera que aparece sin una causa clara y que no mejora merece valoración.

Fiebre

La fiebre puede aparecer cuando nos encontramos ante una artritis infecciosa, especialmente en determinadas infecciones bacterianas.

No obstante, la ausencia de fiebre no permite descartar por sí sola una artritis.

Si existe inflamación articular, dolor importante, rechazo a caminar y además aparece fiebre o el estado general del niño está afectado, será especialmente importante realizar una valoración médica.

¿Todo dolor articular en un niño significa que tiene artritis?

No.

Y esta es una cuestión importante para tranquilizar a las familias.

La mayoría de los niños que presentan dolor en una articulación, una cojera puntual o alguna molestia no tienen artritis.

Durante la infancia son muy frecuentes las caídas, golpes, torceduras y pequeñas lesiones relacionadas con el juego o la actividad física.

Además, no siempre somos conscientes de que se ha producido un traumatismo. Un niño puede haberse golpeado jugando y comenzar a quejarse varias horas después.

Por ello, la aparición de dolor articular no debe llevarnos automáticamente a pensar en una artritis.

Lo importante es observar la evolución y prestar atención a otros síntomas, especialmente si aparece inflamación, el dolor no mejora, existe una limitación importante del movimiento o el niño comienza a cojear o rechaza caminar.

¿Cuándo debemos consultar al pediatra?

Es recomendable consultar con el pediatra cuando observemos:

  • una articulación claramente hinchada;
  • dolor articular que no mejora;
  • limitación del movimiento;
  • aparición de cojera sin una causa evidente;
  • rechazo a caminar o apoyar una extremidad.

El pediatra podrá explorar al niño, valorar las características del dolor y decidir si es necesario realizar pruebas complementarias.

¿Cuándo debemos acudir a Urgencias?

Hay determinadas situaciones en las que no conviene esperar.

Si el niño presenta fiebre asociada a dolor e inflamación de una articulación, dolor muy intenso, rechazo completo a caminar o apoyar una extremidad, o apreciamos que su estado general está afectado, es recomendable acudir a un servicio de Urgencias para que pueda ser valorado en ese momento.

Una artritis de origen bacteriano necesita diagnóstico y tratamiento precoz.

¿Cómo se diagnostica la artritis infantil?

El diagnóstico comienza con la historia clínica y la exploración física.

El pediatra valorará, entre otros aspectos:

  • cuándo comenzaron los síntomas;
  • qué articulación está afectada;
  • si existe dolor o inflamación;
  • si el niño puede moverla;
  • si presenta cojera;
  • si ha tenido fiebre;
  • si ha existido algún traumatismo previo.

Cuando existe sospecha de artritis pueden ser necesarias diferentes pruebas complementarias.

Entre ellas se encuentran:

ANALÍTICA DE SANGRE

Puede aportar información sobre la existencia de inflamación o infección y ayudar a orientar el diagnóstico.

RADIOGRAFÍA O ECOGRAFÍA

Las pruebas de imagen pueden utilizarse para estudiar la articulación y descartar otras posibles causas de los síntomas.

La ecografía puede resultar especialmente útil para detectar líquido o inflamación en determinadas articulaciones.

ANÁLISIS DEL LÍQUIDO ARTICULAR

En algunas situaciones puede ser necesario extraer una pequeña cantidad de líquido de la articulación para analizarlo.

Cuando existe sospecha de infección, este análisis puede ayudar a identificar el microorganismo responsable y seleccionar el tratamiento antibiótico más adecuado.

No todos los niños con dolor articular necesitarán todas estas pruebas. Será el profesional sanitario quien decida cuáles están indicadas en función de los síntomas y de la exploración.

¿Cuál es el tratamiento de la artritis en niños?

El tratamiento de la artritis infantil depende completamente de su causa.

Por eso es tan importante establecer correctamente el diagnóstico.

Tratamiento de la artritis infecciosa

Cuando la artritis está provocada por una infección bacteriana, el tratamiento se realiza con antibióticos.

En muchos casos, el tratamiento se inicia en el hospital mediante administración intravenosa y, cuando el niño presenta una evolución favorable, puede completarse posteriormente por vía oral.

En determinadas situaciones también puede ser necesario eliminar el exceso de material purulento acumulado en la articulación mediante drenaje o una intervención quirúrgica.

Tratamiento de la artritis idiopática juvenil y otras artritis crónicas

En las artritis de evolución crónica, el tratamiento dependerá del tipo de enfermedad, las articulaciones afectadas, la intensidad de la inflamación y la evolución de cada niño.

Pueden utilizarse inicialmente medicamentos antiinflamatorios y, cuando es necesario, otros tratamientos dirigidos a controlar la inflamación y evitar el daño articular.

El tratamiento debe individualizarse y mantenerse bajo seguimiento médico.

¿La artritis en niños se cura?

Esta es una de las primeras preguntas que suelen hacerse las familias cuando reciben un diagnóstico de artritis infantil.

La respuesta depende fundamentalmente de qué tipo de artritis presenta el niño y cuál sea su causa.

Una artritis relacionada con una infección tiene una evolución muy diferente a una artritis crónica.

En las formas crónicas, como la artritis idiopática juvenil, la evolución tampoco es igual en todos los pacientes. Algunos niños pueden presentar periodos prolongados sin actividad de la enfermedad, mientras que otros pueden necesitar tratamiento y seguimiento durante más tiempo.

Lo verdaderamente importante es conseguir un diagnóstico adecuado y controlar la inflamación para proteger la articulación y favorecer que el niño pueda mantener una vida activa y un desarrollo normal.

Preguntas frecuentes sobre la artritis en niños

¿Cómo saber si un niño tiene artritis?

No existe un único síntoma que permita saberlo en casa. La inflamación de una articulación, el dolor, la limitación del movimiento, la cojera o el rechazo a caminar pueden hacer sospechar un problema articular y deben ser valorados por el pediatra si persisten o son importantes.

¿Por qué puede aparecer artritis en los niños?

Las causas son diversas. Puede aparecer asociada a una infección o formar parte de enfermedades inflamatorias de evolución más prolongada, como la artritis idiopática juvenil. Por eso es necesario determinar el origen antes de establecer el tratamiento.

¿La artritis infantil puede causar cojera?

Sí. Cuando afecta a articulaciones de las extremidades inferiores, especialmente cadera, rodilla o tobillo, el niño puede comenzar a cojear, evitar apoyar una pierna o incluso rechazar caminar.

¿La artritis en niños se cura?

Depende del tipo y de la causa. Algunas artritis se resuelven al tratar el problema que las ha provocado, mientras que las formas crónicas pueden necesitar seguimiento y tratamiento durante periodos más prolongados.

¿Cuándo debemos acudir al pediatra por dolor o inflamación de una articulación?

Es recomendable consultar cuando existe inflamación articular, dolor persistente, limitación del movimiento, cojera o rechazo a caminar. Si además aparece fiebre, dolor intenso o afectación del estado general, será recomendable realizar una valoración urgente.

DOLOR ARTICULAR EN NIÑOS: OBSERVAR LA EVOLUCIÓN ES FUNDAMENTAL

Que un niño se queje de dolor en una rodilla, un tobillo o cualquier otra articulación no significa necesariamente que tenga artritis. Los golpes y pequeñas lesiones son mucho más frecuentes durante la infancia.

Sin embargo, una articulación inflamada, una cojera que no mejora, un niño que rechaza caminar o la aparición de fiebre junto al dolor articular son situaciones que no debemos ignorar.

Ante la duda, una valoración pediátrica permitirá determinar qué está ocurriendo y decidir si es necesario realizar alguna prueba o iniciar un tratamiento.

👉 Si tu hijo presenta dolor o inflamación en una articulación, cojera o dificultad para caminar, puedes pedir cita con nuestro equipo pediátrico en Almería para realizar una valoración individualizada.

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