Los terrores nocturnos, las pesadillas y el sonambulismo forman parte de lo que los médicos llamamos “parasomnias” y se presentan en el desarrollo normal de los niños. Lo presentan el 17% de los niños y un 4% de los adultos. La inmensa mayoría de las veces son normales y desaparecerán con el tiempo.
Aun así cuando los episodios son muy llamativos o violentos siempre es conveniente consultar con el pediatra para descartar patología. Solo en determinadas ocasiones habrá que derivarlo al especialista para realizar un estudio del sueño (polisomnografía con vídeo)

En el post de hoy hablaremos un poco de las diferencias entre estas 3 entidades y lo que debes saber sobre ellas.

TERRORES NOCTURNOS

¿Qué son los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son episodios de terror, de auténtico pavor que se producen en fase No-REM del sueño, generalmente en el primer tercio de la noche (la fase de sueño más profundo). 

Probablemente son las parasomnias más angustiosas y “violentas” de todas. Cuando acudís a su habitación lo veréis con los ojos abiertos (aunque está profundamente dormido), gritando o llorando, junto a muestras de miedo o agitación (respiración rápida, sudoración, taquicardia…), incluso se mostrará agresivo. Las manifestaciones son mucho más llamativas que las de las pesadillas.

El niño, a diferencia de en las pesadillas, no recordará absolutamente nada

Los episodios son breves y no suelen durar más de 10 minutos. 

Además, es muy difícil despertarles, de hecho, está desaconsejado.

¿Qué causas se conocen para que se produzcan? 

Hay más probabilidad de tenerlos en épocas de estrés, de malos hábitos de sueño, de enfermedad o junto con fiebre.  Además, suelen existir antecedentes familiares (el padre o la madre los ha padecido de pequeño). 

¿Cómo de frecuentes son? 

La prevalencia estimada es mucho menor que las pesadillas, de hecho, solo se presenta en un 1-5% de niños en edad escolar. Es típico a los 3-4 años, aunque a veces se reproducen a los 5-6 años o incluso más. Cesan por lo general con el tiempo, sin necesidad de ningún tratamiento específico.

¿Qué hacer ante los terrores nocturnos? 

  • Acércate con suavidad, no intentes razonar con él, simplemente vela por su seguridad y porque no se haga daño.
  • No le despiertes, mantén la calma.
  • En las guías recomiendan: no intervenir. No hacer nada. En ocasiones nuestra intervención puede empeorar las cosas. Cuando haya terminado, simplemente acuéstale nuevamente.
  • No es recomendable discutir al día siguiente acerca del episodio, ya que podríamos preocuparle y provocar resistencias a la hora de irse a dormir.
  • Si se hacen muy largas en el tiempo o los episodios son muy violentos y llamativos, no dudéis en comentarlo con el pediatra.

PESADILLAS

¿Qué son las pesadillas?

Son episodios desagradables y angustiosos que se producen durante el sueño REM. Se pueden presentar en cualquier momento de la noche, aunque es más frecuente en el último tercio.
El niño se despertará asustado, sudoroso, taquicárdico y con ansiedad. Además, recordará todo lo sucedido al detalle incluso creerá que ha ocurrido en la vida real. Nos resultará fácil despertarles, aunque lo complicado a veces es conseguir que se vuelvan a dormir por el miedo a que se vuelva a presentar.

¿Qué causas se conocen para que se produzcan? 

Se pueden producir por un sueño insuficiente, algunos medicamentos, estrés por conflictos emocionales o episodios traumáticos. No tienen por qué haber antecedentes familiares. En algunos casos los niños asocian el sueño con las pesadillas y desarrollan rechazo al momento de irse a dormir.

 

 

¿Cómo de frecuentes son? 

Ya sabemos que son muy frecuentes, todos de pequeños hemos tenido alguna. Suelen iniciarse entre los tres y los seis años de edad, siendo más frecuentes entre los seis y los diez.

¿Qué hacer ante una pesadilla?

  • Acudir en su ayuda, por supuesto, e intentar despertarle suavemente con palabras de cariño y caricias. Permanece a su lado y transmítele calma. 
  • No le preguntes qué ha soñado, eso no le ayudará y reforzarás el miedo.
  • Si es él el que te da los detalles, yo utilizo un truco: Ridiculizar al causante de la pesadilla. Así le quitaremos importancia y haremos que no genere un miedo alrededor de esa pesadilla o de volver a dormirse.

SONAMBULISMO

¿Qué es el sonambulismo?

El sonambulismo es una parasomnia del sueño No REM (como los terrores nocturnos).

El niño sonámbulo se levanta de la cama en la primera parte de la noche, al iniciar el sueño, con los ojos abiertos y la mirada fija. A veces el niño simplemente realiza movimientos de brazos y piernas, pero en ocasiones se levantan y hacen automatismos ya aprendidos como abrir y cerrar puertas o ventanas, vestirse y desvestirse, entrar en la cocina, encender la tele, bajar escaleras, etc… Al día siguiente no recordará nada de lo sucedido.

¿Qué causas se conocen para que se produzcan? 

Las causas del sonambulismo aún no se conocen totalmente, pero se sabe que puede estar relacionado con una cierta inmadurez del sistema nervioso, siendo por esta razón más común en niños y adolescentes. Asimismo, también parece ser más frecuente ante falta de sueño, periodos de estrés, fiebre, uso de algunos tipos de medicamentos, … 

¿Como de frecuentes son? 

El sonambulismo tiene prevalencia del 15% entre los 3 y los 15 años. El 60% de los niños sonámbulos tienen un antecedente materno o paterno. 

¿Qué hacer ante el sonambulismo?

  • LO MAS IMPORTANTE: la familia debe garantizar su seguridad ante todo y prevenir posibles accidentes evitando que durante la noche tenga acceso a ventanas, escaleras, cubiertos, herramientas…
  • No es recomendable ni hablarles, ni despertarles, efectivamente. Corremos el riesgo de que se agiten aún más y lesionen a los que están con él o a él mismo. Cualquier intento de despertarlo puede empeorar su agresividad.
  • Las mismas recomendaciones de los terrores nocturnos se aplican al sonámbulo. Lo ideal es vigilarle, reconducirle muy suavemente hasta su habitación y esperar a que él solo se relaje y vuelva a su cama.
  • No tiene sentido recordarle el episodio ya que ellos no lo van a recordar ni ser conscientes y les puede generar ansiedad al no tener el control de su cuerpo mientras duerme, especialmente cuando ya son más mayores. 

¿Qué puedo hacer para evitar que terrores nocturnos, pesadillas y sonambulismo sucedan con tanta frecuencia?

  • Es muy importante mantener una adecuada rutina del sueño, acostarse temprano si al día siguiente hay que madrugar y explicarles a los niños cual es la hora de irse a la cama todos los días. La falta de sueño crónico es el mayor desencadenante de las parasomnias.
  • El consumo de grasas en la cena aumenta la probabilidad de parasomnias No REM, es decir de episodios de sonambulismo y terrores nocturnos en niños predispuestos. Además, en el resto de la población, las cenas ricas en grasas saturadas agravan el insomnio.
  • Evitar televisión, videojuegos y pantallas antes de dormir. La estimulación lumínica no solamente inhibe la producción de la melatonina (hormona del sueño) retrasando el sueño, sino que esa sobrexcitación puede empeorar las parasomnias. Además, evite que vean películas, la televisión o que oigan historias de terror antes de acostarse, así como juegos que supongan una excitación excesiva para el niño.
  • Intentemos acostarnos de una forma relajada y tranquila. Léele un cuento, cuéntale historias, acaríciale, cántale una nana, un baño relajante… Todo ello favorecerá el adquirir un hábito de sueño tranquilo.

 

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