Seguro que habrás escuchado a tu pediatra, en alguna de las consultas de revisión de niño sano, hablar sobre en qué percentil esta tu hijo/a. Para comprobar el avance y desarrollo de los niños/as, los pediatras utilizamos los percentiles con los que situamos al niño/a en un carril de crecimiento, en relación a su talla y peso.

Pero… ¿Qué son los percentiles?

Los percentiles son porcentajes de las curvas de crecimiento que usamos los pediatras para evaluar el crecimiento del niño/a, de acuerdo con unos factores que se aplican en todo el mundo en relación con el peso, la talla y el sexo. Estas curvas de crecimiento se dividen en dos grandes grupos: de 0 a 2 años y de 2 a 14 años. Además, se usan tablas diferentes para niños y niñas.

PercentilesSe suele considerar «normal» estar entre los percentiles 3 y 97, si bien es cierto que hay niños que también pueden estar sanos, aunque están por debajo del percentil 3. Esto se debe a que, por ejemplo, hay niños que pueden ser muy bajitos y con poco peso (como sus padres) pero que crecen a un ritmo normal; en estos casos, es probable que el pequeño no tenga ningún problema de salud.

¿Cómo se interpretan?

En las tablas de percentiles se pueden identificar varias líneas, cada una correspondiente a un número: 3, 10, 25, 50, 75, 90 y 97. Estos números son los que califican el progreso del niño. El error está en malinterpretar los
resultados de la medición. Siempre se debe tener en cuenta el peso y la talla en simultáneo.

PercentilesCuanto mayor sea el número del percentil en el que se encuentra un niño/a (según su sexo y edad) será más alto y tendrá un peso más alto, es decir será más corpulento. Cuanto menor sea el percentil, más pequeño/delgado será el niño.

 

 

Así, por ejemplo, si tu hijo/a está en el percentil 70 de talla, significa que, comparado con otros 100 niños/as de su misma edad y sexo, 70 medirán menos que él y 30 más, y que, si los pusiéramos a los 100 en fila, tu hijo
ocuparía el puesto número 70. Así mismo, el percentil 50 indicaría que el niño está en el valor medio de la talla o peso de su edad; y el 10, que se encuentra por debajo, aunque continúa siendo estadísticamente
normal.

De esta forma, los niños excesivamente altos o con sobrepeso estarán por encima del percentil 97, mientras que los excesivamente bajos o delgados estarán por debajo del percentil 3. Pero ten en cuenta que lo importante no es tener un percentil alto o bajo, sino crecer y engordar de forma más o menos regular en torno a un mismo percentil y que tanto su peso como su talla estén acordes, ya que un niño estará en rango de
sobrepeso/obesidad si su peso esta por encima de percentil 97 y su talla en un percentil mucho menor, mientras que si su peso y talla están acordes y ambos se sitúan por encima de percentil 97, será un niño alto y grande pero no con sobrepeso.

PercentilesDebes tener en cuenta que el percentil en el que se sitúa el peso o la longitud de tu hijo/a en el gráfico de crecimiento, ya sea por encima o por debajo de la media, no debe generar preocupación, a menos que tu
pediatra indique lo contrario, puesto que se trata de valores estándares y deben ser valorados según el niño/a.

Además, no debemos valorar un punto aislado en el tiempo sino la evolución, elaborando una curva de crecimiento de cada bebé o niño/a, ya que, si tenemos solo en cuenta el percentil de un niño en un momento
puntual, no podremos decir si tiene un buen o mal crecimiento. Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que, en el aumento de peso, así como en su longitud/talla, influyen factores externos, como la alimentación, el sueño, etc., pero también, principalmente, entran en juego valores genéticos, esos que no se pueden cambiar, puesto que vienen predeterminados por el ADN heredado del papá y la mamá.

percentiles

¿Debo preocuparme?

Si el niño/a está compensado, sano, alegre y activo, es poco probable que sufra un problema de salud, por lo que, si está situado en un percentil de la zona alta o baja de la tabla de peso y longitud del niño/a, o bien en la “tranquilizadora” media, no es más que un dato que permite a los pediatras valorar si el bebé se está desarrollando de manera regular, siguiendo su camino sin sospechosos altibajos que pudieran hacer pensar
en un posible problema en curso.

Para conocer cómo evoluciona tanto la altura como el peso de los pequeños, los pediatras utilizamos las curvas de crecimiento. Estas gráficas nos permiten evaluar estos parámetros con el paso del tiempo,
para saber si los niños han crecido más o menos rápido en un periodo de tiempo.

De esta forma, las curvas de crecimiento nos aportan una información muy útil, pues nos permite detectar si nuestro hijo o hija ha ralentizado o acelerado su crecimiento. Por lo general, es buena señal que los percentiles
de un niño se mantengan similares a los del nacimiento y/o que no se haya producido ningún descenso o ascenso brusco respecto de las medidas anteriores. En caso de cambio drástico en su patrón de desarrollo, podremos detectar la posibilidad de que exista un problema de salud.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que, en ciertos momentos (a menudo entre los 6-18 meses o la adolescencia), los niños pueden cambiar de percentil sin que esto represente un problema. Como hemos
dicho antes, la genética tiene gran influencia y, si por ejemplo, un niño nace muy grande tanto en peso como en talla pero sus padres son más bajitos, lo habitual es que ese niño tienda a parecerse a los padres y su curva de crecimiento se sitúe más baja y no tan alta como cuando nació.

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En cualquier caso, en cada revisión, tu pediatra podrá evaluar las curvas de crecimiento de tu hijo para identificar si se observa cualquier anormalidad o si es necesario hacer algún tipo de prueba médica. Por tanto, debes tomar el resultado de la tabla de percentiles como una forma de orientarte, pero siempre será tu pediatra quien debe valorar si el crecimiento y desarrollo de tu hijo/a es normal y adecuado.

 

 

En resumen…

Los percentiles nos ayudan a valorar el crecimiento del niño, pero deben individualizarse, teniendo en cuenta su genética, valorando peso y talla conjuntamente y no valorarlos de manera aislada en el tiempo. No te tomes los resultados de la tabla de peso y de su longitud/talla como una señal de alarma si no está situado en un percentil de un valor medio, o, por el contrario, casi “se sale de la tabla”, tanto por arriba como por abajo.

Ningún dato de la tabla de crecimiento es “normal” o “anormal” por sí solo. Tu pediatra te orientará sobre si el desarrollo se ajusta a criterios de normalidad, o si existe algún inconveniente que requiera una exploración
más exhaustiva.

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