Ya está aquí el verano. Los días soleados nos anima a salir a la calle, hacer actividades al aire libre, llevar a los niños a jugar al parque, así como acudir a piscinas y playas. Pero el exceso de sol puede resultar peligroso para los más pequeños y hay que protegerlos convenientemente de la radiación solar para evitar quemaduras y otros daños a largo plazo. Así mismo, no se debe descuidar la protección incluso en días nublados ya que las nubes reducen la cantidad de radiación que llegan a la tierra, pero no la bloquea por completo.

 

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE LA PROTECCIÓN EN LOS NIÑOS?

No cuidar la piel desde pequeños puede traer importantes consecuencias:

  • La radiación ultravioleta recibida en la infancia podría ser responsable del 80% de cánceres cutáneos que se desarrollan en la edad adulta.
  • Las quemaduras solares en la infancia se asocian a un mayor riesgo de desarrollar un melanoma a lo largo de la vida: Los niños que han tenido 3 quemaduras solares en su infancia tienen 10 veces más riesgo de padecer un melanoma en la vida adulta.
  • Además, un alto nivel de radiación solar acumulada se relaciona con un mayor número de lunares adquiridos y el fotoprotector solar ha demostrado tener un efecto protector en el desarrollo de estos lunares.

 

 

 

¿EVITAR EL SOL O CREMA DE PROTECCIÓN SOLAR?

Ambas cosas. El fotoprotector es una herramienta más para proteger nuestra piel cuando la exposición es inevitable, pero es igualmente importante evitar una exposición solar intensa por ejemplo evitando actividades al aire libre en las horas centrales del día, buscar la sombra cuando estamos en la calle, cubrirnos las áreas expuestas con ropa, sombreros o gafas de sol, y no sólo cuando vamos a la playa en vacaciones, sino como parte de nuestras rutinas diarias. Tenemos que inculcar estos hábitos desde pequeños a los niños, de esta manera, cuando ellos sean los que deban aplicarse el fotoprotector (9-12 años) será más fácil que la iniciativa sea suya si se le ha acostumbrado a ello desde pequeños.

CUANDO DEBA UTILIZAR LA PROTECCIÓN SOLAR PARA MIS HIJOS ¿CUÁL ELIJO?

En función de la edad:

  • Niños menores de 6 meses: No deben exponerse directamente al sol ni tampoco utilizar fotoprotector solar. La función barrera de su piel no está del todo desarrollada y pueden absorber productos que no están diseñados para que así sea. Lo recomendable es protegerlos con ropa fresquita, sombreros y/o sombrillas y evitar largos paseos a las horas centrales del día, sobre todo en verano.
  • Niños entre 6 meses y 3 años: Se recomienda utilizar filtros físicos, minerales, es decir, cremas solares cuyos ingredientes forman una capa protectora sobre la piel, pero no se absorben. Lo más recomendable es que tengan SPF50 frente a UVB y protección también frente a UVA. Hay que reaplicarlos igual que el resto de fotoprotectores: cada 1,5-2 horas, tras el baño y/o cuando exista un exceso de sudoración.
  • A partir de los 3 años: Se pueden utilizar filtros químicos, son algo más cosméticos, pero al ser filtros que se absorben tienen más riesgo de provocar dermatitis de contacto, sobre todo en niños con dermatitis atópica.
  • A partir de los 4 años: Se pueden utilizar fotoprotectores solares orales, siempre como complemento a los tópicos, sobre todo en niños con fototipos claros o ante exposiciones solares intensas inevitables.

Otras cuestiones a tener en cuenta:

  • El tipo de fototipo del niño: se clasifican del 1 al 6 de piel más clara a más oscura. Los fototipos más claros siempre se queman y nunca se broncean y pueden quemarse incluso con 10 minutos de exposición solar, por lo que habrá que tener aún mayor protección y precaución con su piel, pero no olvidemos que todos los niños deben usar fotoprotector. Incluso los que son muy morenos, porque la piel igualmente recibe la radiación, aunque no se quemen.
  • Piel atópica: Tampoco debemos olvidar que muchos fotoprotectores (y productos cosméticos para el cuidado de niños y bebés) contienen además perfumes y otros ingredientes que incrementan el riesgo de dermatitis de contacto sobre todo en niños con piel sensible o piel atópica, por ello es recomendado adquirir productos que conozcamos su formulación e ingredientes, de farmacia o recomendado por tu pediatra o dermatólogo y tener en cuenta que tienden a ser más baratos los productos con fórmulas más minimalistas y puede que no sea adecuado para su tipo de piel.
  • El factor de protección: lo recomendado es usar un factor de protección 50 que proteja frente a rayos UVB pero también que tenga protección frente a rayos UVA.

 

¿CUÁNDO SE DEBE APLICAR EL PROTECTOR SOLAR?

  1. El protector solar se debe aplicar antes de salir de casa, con la piel limpia y seca, una media hora antes de la exposición solar. Los filtros químicos (y la mayoría de los protectores contienen filtros químicos, o una combinación de físicos y químicos), necesitan al menos esos 30 minutos para empezar a hacer efecto.
  2. Pasadas 2 horas se debe volver a aplicar. O antes si el niño se ha estado bañando. Los protectores water resistant soportan unos 40 minutos de inmersión mientras que los water proof hasta 80 minutos, pero al salir del agua de deben reaplicar siempre.

¿QUÉ CANTIDAD DE FOTOPROTECTOR DEBO APLICAR?

  • Se recomiendan 2 gr/cm2, pero obviamente no nos vamos a poner a calcular la cantidad exacta a la hora de aplicarlo. En la práctica: si es un filtro físico: hasta que quede “bien blanquito”. Si no deja capa, una porción equivalente a una cucharadita por cada zona corporal: 9 porciones en total: 1 para la cara y cuello, 2 para pecho y abdomen, 2 para la espalda, 1 para cada brazo, 1 para cada pierna.
  • Además de aplicar generosamente, no hay que olvidar las orejas, los labios, el dorso de los pies.
  • Y no olvidar reaplicar tras 2h, tras el baño o tras exceso de sudoración.

¿ME SIRVE EL PROTECTOR SOLAR DEL AÑO PASADO?

  • Si el envase no está abierto, nos sirve hasta la fecha de caducidad que indique en el envase.
  • Si el envase está abierto, tenemos que buscar en el envase el período de uso después de abierto, un símbolo en forma de tarro abierto con un número que indica los meses que se puede usar el producto una vez abierto. La mayoría duran 12 meses siempre que las condiciones de conservación hayan sido óptimas, pero si compramos el protector el verano pasado y estuvo a altas temperaturas, aunque no hayan pasado 12 meses lo mas prudente sea cambiarlo.

COMO RESUMEN…

La mejor manera de proteger a un niño del sol es evitándolo y cuando no se pueda evitar seguir las recomendaciones para protegerlo de la manera más conveniente posible, teniendo en cuenta la edad del niño, así como otros factores como su tipo de piel. No olvidemos que la piel de los niños cuenta con menos mecanismos de defensa naturales y capacidad para enfrentarse a las radiaciones solares. Por ello, es nuestra responsabilidad como padres y madres protegerlos adecuadamente e inculcarles buenos hábitos para el futuro. Puedes aprender también sobre recomendaciones para proteger a tus hijos ante olas de calor o ahogamientos este verano en nuestros anteriores post del blog. ¡Te esperamos!

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