La obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI y afecta a la mayoría de los países desarrollados y en vías de desarrollo, siendo cada vez más frecuente en la población infantil. 

La obesidad infantil se produce cuando la ingesta de alimentos supera el gasto energético, almacenándose en forma de grasa y produciendo efectos negativos en la salud física y psicológica de nuestros niños y adolescentes de forma inmediata o a largo plazo, con mayor predisposición de padecer hipercolesterolemia, hipertensión arterial, alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono como diabetes tipo 2, aumento del riesgo cardiovascular aumentando la probabilidad a largo plazo de infartos a nivel cerebro-vascular o incluso problemas a nivel de articulaciones, problemas respiratorios o problemas psicológicos por depresión o baja autoestima. 

OBESIDAD INFANTIL

En España, según el último informe ALADINO, publicado en 2020, ha reflejado la problemática de la obesidad infantil: el 40,6 % de los escolares de entre 6 y 9 años tiene exceso de peso. A pesar de esta alta prevalencia, llama la atención que la mayoría de los padres y madres creen que sus hijos tienen un peso normal. Es por ello fundamental que al menos una vez al año vuestro hijo acuda a las visitas de niño sano de su pediatra para corroborar un buen crecimiento. 

Para definir la obesidad infantil en nuestros niños usaremos, como parámetro, el índice de masa corporal (IMC), que resulta de la relación entre el peso y la altura. Dicho valor de IMC se corresponderá a un percentil, definiendo sobrepeso si supera el percentil 85 y obesidad cuando supere el percentil 97 respecto a su edad y sexo. Tu pediatra podrá informarte en que percentil se sitúa tu niño para poder llevar un seguimiento y detectar precozmente el riesgo de obesidad 

El mejor tratamiento para el problema de la obesidad infantil es la prevención, informando y dando pautas tanto a padres, escuelas, niños y a la sociedad en general. Es imprescindible generar hábitos saludables en la alimentación y en la actividad física desde edades tempranas.  Todo comienza en la ‘cesta de la compra’. Aquello que no se compra, no se consume, por lo que se recomienda que los padres tengan un estilo de vida saludable, ya que el comportamiento de los niños suele formarse a través de la observación e imitación de sus patrones familiares o sociales.  

En vacaciones, ¿también es necesario cuidarse? 

OBESIDAD INFANTIL Durante el verano los niños suelen comer más azúcar de la recomendada, la mayor parte en forma de bebidas azucaradas y helados, muy típicos de esta época del año. Además, el consumo de “comida basura” tiende a pasar de ser ocasional a más frecuente, sobre todo con aumentos de ultra procesados, fritos, pizzas y hamburguesas, y esto no hace más que contribuir a un mayor índice de obesidad infantil.

 

Y aunque sean los más movidos de la playa, normalmente tienden estar más sedentarios en esta época en la que perdemos la rutina del colegio y demás actividades, y más aún si se abusa de pantallas para ocupar el tiempo de ocio. Todo ello hace que, al finalizar el verano, la prevalencia de obesidad infantil y sobrepeso aumente. 

¿Qué podemos hacer entonces para evitar el aumento de peso en esta época?: 

OBESIDAD INFANTIL

  1. Mantenlos bien hidratados con agua y no la sustituyas de forma rutinaria con zumos o similares.
  2. Ofréceles helados de forma ocasional, por ejemplo, 1 vez a la semana. 
  3. Recuerda que un zumo NO es igual a una pieza de fruta. La fruta entera tiene mejores propiedades y produce mayor saciedad.
  1. Procura que siempre haya ensalada o verdura en su plato. 
  2. Al igual que los helados, los productos altos en grasas poco saludables y muy calóricos (pizzas, hamburguesas, fritos, alimentos procesados) deben consumirse ocasionalmente, limitando éstos a un máximo de 2 veces al mes.

 

  1. Controla las horas que pasan delante del televisor, ordenador, Tablet o vídeoconsola, siendo recomendable un máximo de 2 horas diarias, fomentando ocupar el tiempo de ocio con actividad física en familia o en grupo, favoreciendo siempre la diversión.

 

¿Qué podemos hacer para revertir estas situaciones de sobrepeso y obesidad en nuestros niños? 

Tanto para la prevención como si nuestro niño padece este exceso de peso, será prioritario modificar el estilo de vida hacia un estilo de vida saludable, con 2 pilares fundamentales:   Por un lado, incorporando un menú saludable  Y no menos importante, la actividad física diaria No debemos olvidar que todas estas recomendaciones deben ser seguidas por toda la familia para dar ejemplo y así evitar la prevalencia de la obesidad infantil. 

¿Cómo conseguimos un menú saludable? 

Planifica el menú de forma semanal y evita la improvisación.

Esto evitará compras innecesarias y de productos llamativos, pero no saludables. Además, no preparares platos específicos para los pequeños, lo mejor es preparar un solo menú saludable para toda la familia, ya que, como hemos dicho, debemos ser un referente para ellos y enseñarles a comer sano. Es importante también no acostumbrarse a elegir cómo recompensas alimentos tipo chucherías, snacks o comida rápida.  Así mismo, tenemos que tener en cuenta una serie de recomendaciones para prevenir la obesidad infantil: 

Plato equilibrado

No debe faltar en nuestro menú la fruta. 

 La fruta, la verdura y la legumbre y variar las fuentes de proteína. Prioriza hortalizas en comida y cena como ingredientes principales o en guarniciones. Las frutas (enteras y no en zumo) en el desayuno, el postre y entre horas. 

Evita el consumo habitual de bebidas azucaradas, zumos o batidos. 

Promoviendo el consumo de agua como líquido principal. 

OBESIDAD INFANTIL Evita todo tipo de ultra procesados.

Para evitar la obesidad infantil es fundamental evitar ultra procesados (bebidas azucaradas, precocinados, bollería, carnes procesadas, galletas, lácteos azucarados, postres, dulces, cereales refinados, pizzas, Nuggets, barritas energéticas o dietéticas, etc.) y reduce la ingesta de alimentos ricos en calorías y pobres en micronutrientes (comida basura, comida rápida, snacks).

Se recomienda que este tipo de productos no estén de manera habitual en casa, dejándolos para un consumo puntual. 

Evita el excesivo uso de saborizantes como el azúcar.

Se pueden utilizar alternativas para endulzar, como los dátiles o la canela. 

Prioriza técnicas culinarias que no añadan grasa.

Lo mejor: la plancha, el horno, el papillote o el vapor. A evitar: frituras, rebozados o empanados. 

Ejercicio físico: otro pilar fundamental frente a la obesidad 

Niños en campamentos de verano

La combinación de un menú saludable y ejercicio físico diario se consideran la base para hacer frente al sobrepeso y obesidad infantil. Además, es imp ortante destacar que la actividad física no sólo es beneficiosa para la bajada de peso, sino también para mejorar las posibles consecuencias negativas en la salud tanto física como mental, mejorando la autoestima, ansiedad y depresión. 

 

La mejor forma de adquirir y mantener conductas saludables a largo plazo, a través del ejercicio, es creando patrones de actividad física en la niñez que se prolonguen hasta la vida adulta. La actividad física, por tanto, debe promoverse en la casa, el colegio y la comunidad desde edades precoces.  

Como tips fundamentales se recomienda:  

  • Realizar, a partir de los 5 años de edad, al menos 60 minutos de actividad física moderada o intensa al día.  
  • Reducir el tiempo dedicado a actividades sedentarias como la televisión, videojuegos, ordenadores, móviles, etc. a un máximo de 2 horas al día 
  • Aumentar las actividades al aire libre y deportes en equipo o grupales. 
  • Compartir actividades físicas con la familia, como juegos, paseos o deportes para estimular al niño a llevarlas a cabo. 

OBESIDAD INFANTIL

Si a pesar de todas las recomendaciones vuestro hijo continúa con exceso de peso, consulta con nuestra clínica pediátrica para un seguimiento personalizado. ¡Seguimos trabajando para acabar con la obesidad infantil!

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