La miopía no es un problema visual exclusivo de los adultos o de la madurez. Puede aparecer en cualquier momento de la vida, incluida la infancia, y disminuir la calidad de visión de los más pequeños.  Los niños pequeños no suelen saber si ven correctamente o no. Por ese motivo es fundamental que, principalmente los padres, pero también los maestros si están en edad escolar, estén muy atentos a cualquier señal o síntoma que indique la posible aparición de la miopía o de cualquier otro problema visual.

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¿Qué tipos de miopía en niños existen?

Hasta la fecha, se han identificado dos tipos de miopía en niños:

1. Miopía en niños hereditaria:miopia

Este tipo de miopía aparece en los niños debido a los genes que han heredado de sus padres o descendientes más cercanos. Los niños con padre y madre miope tienen mayor riesgo de desarrollar miopía en la edad infantil. De hecho, se cree que el 60% de los niños con progenitores con miopía desarrollarán este defecto de la visión. Los menores a los que se les diagnostica un cuadro de miopía hereditaria nacen directamente con dioptrías y estas suelen aumentar con el paso de los años. A los 3 o 4 años el problema refractivo ya puede provocar un notable desajuste en su visión y muchos de ellos empiezan a necesitar gafas.

 

2. Miopía escolar:

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Por el contrario, este tipo de miopía es la que suele aparecer en la edad escolar de los pequeños, es decir, desde los últimos años de la etapa infantil hasta los de la educación
primaria. Se suele diagnosticar a los cinco o seis años, aunque también es frecuente que aparezca al dar el estirón, entre los diez y doce años. Cuando ellos crecen, también lo hace la miopía.

 

 

En este caso, pueden ser varios los factores que generan un defecto de este tipo, como por ejemplo la luz de las aulas, el tipo de postura a la hora de leer libros o hacer deberes o la distancia de la pizarra, entre otros. También el ritmo de vida actual, el uso o abuso de videojuegos, tablets y ordenadores han hecho que los niños pasen menos tiempo de ocio al aire libre. Diferentes estudios científicos han determinado que estar en contacto con la naturaleza y jugar allí estimula el desarrollo de la visión a larga distancia y representa un descanso en el uso de pantallas digitales.

¿Por qué es más difícil detectar la miopía en niños?

La miopía en niños es más frecuente de lo que imaginamos. De hecho, según varios estudios, es una de las principales causas del fracaso escolar, tanto en las edades infantiles como en educación primaria. Detectar algunos síntomas es la mejor manera de identificar la miopía. En los adultos es algo relativamente sencillo, sin embargo, no lo es tanto cuando se trata de niños por los siguientes motivos:

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  • En la gran mayoría de los casos, los pequeños identifican los síntomas, pero no saben exactamente qué les está ocurriendo, con lo cual es más difícil realizar cualquier diagnóstico.  En resumen, habitualmente un niño no sabe que ve mal, porque siempre ha visto así.
  • Esta situación se puede agravar si la patología tiene lugar durante el primer año de vida, cuando el niño aún no ha desarrollado el habla.
  • De forma inconsciente y prácticamente involuntaria, muchos niños aprenden trucos para disimular sus problemas de visión, como entornar los ojos para enfocar mejor de lejos.

En este sentido, es fundamental que los padres prestéis atención suficiente a los posibles signos de alarma de la visión de vuestros pequeños para detectar precozmente los defectos refractivos y no deriven en enfermedades más graves o difíciles de atajar.

Claves para detectar la miopía en niños:

Estos síntomas no tienen por qué ser específicos de la miopía, pero sí nos tienen que hacer sospechar que el niño, probablemente, pueda tener algún problema refractivo, ya sea
miopía, hipermetropía o astigmatismo:

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  • En el colegio, el niño se queja de que no ve bien la pizarra.
  • Se acerca demasiado a los objetos. Los niños miopes suelen pegarse a los libros, quedando su cabeza a menos de un palmo, o preferir ver la televisión desde muy
    cerca.
  • Retraso escolar. Los problemas de visión no corregidos son una de las causas principales de fracaso escolar. Una bajada de notas o un rendimiento bajo de difícil
    explicación puede tener su origen en un problema de visión.
  • No reconoce a los padres a larga distancia. Por ejemplo, si el niño titubea o tarda en encontrar a sus padres a la salida del colegio, por la calle o en la playa.
  • Achina los ojos, estira el cuello o echa la cabeza hacia delante.

 

  • El niño se frota los ojos constantemente o parpadea más de lo habitual.
  • Estrabismo u ojo vago. Este defecto es más común en los pacientes que padecen hipermetropía que en los pacientes con miopía, pero pudiera darse.
  • Dolores de cabeza. Aunque son más habituales en hipermétropes, también se dan en niños miopes.

Recuerda que el diagnóstico precoz de cualquier problema visual es fundamental para poner en marcha cuanto antes un tratamiento adecuado. Si detectas alguno de estos síntomas consulta con tu pediatra o tu oftalmólogo de referencia. Además, ten en cuenta que la miopía es hereditaria en la mayor parte de los casos. Por eso,
en familias con defectos de graduación conocidos en los padres, es recomendable una revisión del niño antes de los cuatro años, y luego repetirla cada año por lo menos, aunque dé la impresión de que no tiene ningún síntoma.

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En general en la población pediátrica se recomienda realizar los exámenes de detección en los siguientes momentos:

  • Al menos una vez entre los 3 y 5 años
  • Antes de ir a infantil, normalmente a los 5 o 6 años
  • Una vez al año hasta el final de la escuela secundaria

 

 

¿Cómo se trata la miopía en niños?

Los menores de 18 años no se pueden operar de la vista. Por ello, los niños no son candidatos a esta posible solución. En su lugar, lo más habitual es el uso de gafas o lentillas (sobre todo en el caso de adolescentes) para corregir este u otros problemas refractivos.

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¿Se puede prevenir la miopía en niños?

La parte hereditaria de la miopía no se puede prevenir. Sin embargo, existen una serie de factores que pueden ayudar a minimizar la parte de la miopía que está relacionada con los hábitos de vida. Algunos de ellos son:

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  • Pasar más tiempo al aire libre.
  • Llevar una alimentación saludable. Sobre todo, rica en frutas, verduras y alimentos ricos en omega 3. Así como evitar el consumo de productos ultra procesados.
  • Contar con una buena iluminación en casa. Sobre todo, en el escritorio donde el niño estudia.
  • Limitar el uso de las pantallas. Sobre todo, aquellas que están más cerca de la cara.
  • Mantener una distancia correcta con las pantallas de todo tipo.
  • Parpadear con frecuencia.
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