Las comidas son momentos de socialización donde crear vínculos con familiares y amigos, así como un valioso momento para aprender a comer. Comer en un ambiente positivo hace que los niños desarrollen hábitos saludables hacia la comida y hacia ellos mismos. Los padres juegan un papel fundamental en convertir la hora de comer/cenar en un momento de relax y disfrute.Niño o niña mal comedor

Sin embargo muchos padres se enfrentan a que su hijo es mal comedor y muchas veces no saben como actuar. Por ello, en ciertas ocasiones, el momento de la comida se convierte en una batalla entre padres e hijos por el rechazo de éstos a ciertos alimentos o por la cantidad que comen. En el siguiente post os daremos algunos consejos, por si tu hijo es mal comedor, para mejorar el ambiente a la hora de comer, así como mostraros que puede o no puede ser aceptado.

¿Qué situaciones pueden llevar a que un niño sea mal comedor o rechace la alimentación?

Ciertas situaciones harán que nuestros pequeños tengan un apetito disminuido o coman de manera muy selectiva, como las siguientes:

  • Una enfermedad aguda que ocasione una disminución del apetito. En este caso, al resolverse volverán a comer como antes.
  • Una enfermedad crónica que a la larga condicione un rechazo de la ingesta por el niño, o bien una preocupación excesiva de los padres por la comida.
  • Adquisición de malos hábitos alimentarios desde edades tempranas.
  • Falta de normas y concesiones excesivas durante las comidas.

¿Mi hijo come lo suficiente o debería comer más?

Si tu hijo está sano y tiene un ritmo de crecimiento adecuado, no tienes por qué preocuparte. El apetito de la mayoría de los niños es el correcto para su edad y ritmo de crecimiento. Lo que habrá que incidir siempre es en proporcionar a tu pequeño opciones
saludables a la hora de desayunar, almorzar, comer, merendar o cenar.

Recuerda que los niños necesitan una dieta variada y equilibrada. Es importante escuchar sus cuerpos, es decir, comer cuando tengan hambre y parar cuando estén saciados, esto ayudará a los niños a desarrollar hábitos alimentarios saludables.

¿Cómo evoluciona el apetito en la infancia?

niño mal comedor
El apetito en los niños varía a partir de su segundo año de vida, siendo lo más habitual que reduzca su cantidad. Los bebés comen, en relación con su tamaño, mucho más que los adultos y alrededor del año y los dos años, suelen disminuir de cantidad debido a la disminución de la velocidad de crecimiento hasta que llega la pubertad.

 

 

Además, cuando los bebés inician alimentos sólidos y más sustanciosos, necesitarán, por supuesto, mucha menos cantidad que cuando comían alimentos aguados o triturados. Hacia los 5 a 7 años de edad, al aumentar su tamaño corporal, empiezan a comer algo más que antes, pero este aumento no
es muy llamativo.

Por otra parte, la cantidad de alimento que cada persona necesita, es muy variable, y algunos niños comen mucho más o mucho menos que sus compañeros de la misma edad y tamaño por lo que no debemos hacer comparaciones.

Al final por uno u otro motivo, muchos niños siguen mal comedores “sin comer” hasta el inicio de su adolescencia. Es en ese momento, cuando ese crecimiento lento que traían en años anteriores, se convierte en el “gran estirón” y los hijos sienten un insaciable apetito, arrasando con todo lo que encuentran en la nevera.

¿Qué pasa si mi hijo es “mal comedor”?

No te preocupes si tu hijo no come mucho un día en concreto, pero asegúrate de que coma variado y alimentos saludables la mayor parte de los días. A algunos niños les cuesta aceptar nuevos sabores y texturas. Sigue ofreciéndoselos y, probablemente, más pronto o más tarde terminará aceptándolos y disfrutándolos. Crear presión a la hora de las comidas o forzar a tu pequeño a que coma puede provocar que se resista a comer durante más tiempo.

¿Qué puedo hacer si mi niño es ‘mal comedor’?

Consejos a tener en cuenta.

  • Es muy importante establecer una rutina diaria en cuanto a horarios y normas sencillas en la mesa.
  • Avisa a tu hijo de que vais a comer o cenar unos 10 o 15 minutos antes de empezar. Esto le ayudará a “cambiar el chip” y a que se mentalice de que ha llegado la hora de comer.
  • Si el niño se enrabieta cuando llega la hora de la comida, intenta no mostrar interés o una preocupación especial para evitar perpetuar ese reclamo de atención.

 

Niño o niña mal comedorHaz que tu pequeño participe en la compra, así como en la preparación de las comidas. Habla con tu hijo sobre diferentes opciones saludables y planea con él una comida equilibrada. Dale la oportunidad de tomar decisiones saludables cuando sea posible, por ejemplo, déjale elegir entre dos tipos de verdura diferentes. Pero ten en cuenta que aún no sabe lo que es o no saludable, por lo que nosotros debemos guiar sus elecciones hacia alimentos recomendados.

 

  • El menú que eligen los padres se puede adaptar de forma razonable a los gustos del niño, pero es importante NO cambiarlo ante el rechazo del niño a la comida, porque aprendería que, tras su queja o rechazo, él decide lo que quiere comer.
  • Comed juntos en la misma mesa e intentad que la hora de comer/cenar se convierta en un momento divertido para sociabilizar.
  • Además, es importante que aprenda a permanecer sentado durante toda la comida familiar.
  • Los niños aprenden imitando lo que ven de sus padres, así que es de gran ayuda que coman en compañía de vosotros o de otros niños para que sientan curiosidad de probar lo que ven que otros comen.
  • El apetito de la mayoría de los niños, es suficiente para cubrir sus necesidades. La cantidad la debe decidir siempre el niño según su apetito y no el adulto.
  • Dele porciones pequeñas y preséntelas de forma atractiva. Si se enfrenta a un plato enorme se cansará con solo verlo. Es preferible que sea él el que pida repetir.

Niño o niña mal comedor

  • Si rechaza algunos alimentos o comidas enteras ocasionalmente, déjalo. Se deben respetar dentro de lo razonable los gustos y desagrados del niño por ciertos alimentos, no hace falta que coma “de todo” desde los 2 años, sino que tome algún alimento de cada grupo de alimentos (alguna fruta, alguna verdura, etc.) y poco a poco, ir añadiéndole nuevos alimentos y animar al niño a probarlos.
  • Si tiene un apetito selectivo, no caigáis en el error de consentir que coma sólo lo que más le gusta. Decidle lo bien que lo hace cuando prueba alimentos nuevos, pero no utilices los alimentos como premio o castigo y combina alimentos conocidos o que le gustan con otros desconocidos.
  • Si tiene aversión por alimentos concretos, sustitúyelos por uno equivalente y vuélvelo a ofrecer pasado un tiempo y preparado de otro modo que le resulte atractivo.
  • Evita que picotee entre horas. Cíñete a la regla “la cocina permanecerá cerrada” hasta la siguiente comida.
  • Durante la comida sirve agua. Evita zumos, batidos, leche, ya que puede quitar el apetito de la comida principal.
  • Generalmente los niños quieren sustituir comidas por lácteos.
  • Cuidado con ello, pues con medio litro de leche o derivados lácteos al día es suficiente, y si toma mucha cantidad, dejará de probar otros alimentos.
  • Evita las distracciones como teléfonos móviles, juguetes, libros, tele u otros dispositivos con pantallas durante las comidas. Si come mientras está distraído, sea viendo televisión o móviles, puede llevar a que el niño no desarrolle control sobre lo que come.
  • No debéis utilizar ninguna treta (amenazas, castigos o sobornos) para que el niño coma. Amenazar, regañar, sobornar o castigar puede provocar en el niño más rechazo hacia las comidas. Tampoco utilices la comida como recompensa.
  • Hay niños que comen con mucha lentitud, no debéis meterle prisa para comer. Adáptales ciertas comidas para poder masticarlas con facilidad. Los padres debéis establecer qué tiempo se le va a dar al niño para comer, pero tenga en cuenta que las comidas no se deben eternizar. Si a la media hora no ha acabado (o cuando el resto de la familia haya terminado de comer) retírele el plato de manera tranquila y evita que picotee hasta la siguiente comida.

Niño o niña mal comedor

¿Cómo puedo educar a mi hijo en hábitos alimentarios saludables?

No etiquetes la comida diciéndole a tu hijo que las tabletas de chocolate son “malas” y las manzanas son “buenas”. Lo mejor es hablar de “alimentos diarios” como la fruta y las verduras, los cereales y el pan… y “alimentos ocasionales” (patatas fritas o golosinas) que solo podrán comerse en ocasiones especiales o de vez en cuando.

 

 

¿Mi hijo necesita suplementos vitamínicos o una alimentación especial?

Si el niño apenas come y además no engorda ni crece desde hace varios meses, en primer lugar, debe consultar con su pediatra. Las vitaminas son necesarias para que cualquier cuerpo funcione correctamente. Si tu hijo sigue una dieta variada, sana y equilibrada, no
necesitará suplementos vitamínicos. En casos muy concretos en los que el niño coma mucho menos de lo normal podría estar indicado aumentar las calorías con alimentos naturales sin dejar a un lado alimentos sanos como frutas o verduras. Ofrézcale postres lácteos,
quesitos o nata en los purés, queso rallado o frutos secos triturados en pastas, verduras o arroces. Dele alimentos ricos en hidratos de carbono como patata, arroz o pasta, cocine con bechamel, empane carnes y reboce pescados, etc.

Para terminar…En conclusión… procurad siempre ponerles calidad y variedad en sus comidas, la cantidad la ponen ellos, y ante cualquier duda, consulta con tu pediatra.

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