La dentición es el proceso por el que pasan los bebés cuando poco a poco empiezan a salirles los dientes de las encías. Los primeros dientes comienzan a salir en torno a los 4 o 5 meses de edad, aunque hay niños que hasta el año no les salen los dientes y no debe ser motivo de preocupación. Solo si a partir de los 13-14 meses siguen sin aparecerle, sí que hay que empezar a investigar si hay o no algo detrás.

Los primeros dientes en salir suelen ser los dos incisivos inferiores, es decir, los de delante y en el centro, abajo. Al cabo de entre 4 y 8 semanas, les suelen seguir los cuatro dientes incisivos superiores (centrales y laterales). Aproximadamente un mes más tarde, aparecerán los incisivos inferiores laterales (los dos dientes ubicados a ambos lados de los incisivos inferiores centrales). La dentición de leche se completará en torno a los 3 años, aunque cada niño lleva su ritmo. Estos dientes de leche se empiezan a caer entre los 5 y los 6 años, eso sí, el tardío también lo será a la hora de cambiar los dientes de leche por la dentición definitiva.

Dientes

¿Qué síntomas/signos puede tener mi bebé con la salida de los dientes?

Con la salida de los dientes los niños:

  • Se muestran más inquietos, irritables y/o llorones por molestias o dolor
  • Babean más
  • En ocasiones, pérdida del apetito
  • Muerden todo lo que alcanzan

Además, podremos observar que la encía está hinchada, algo enrojecida y/o caliente y a veces veremos el diente a punto de brotar.

¿La salida de los dientes da fiebre?

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Pese a que hay leyendas populares que afirman que si el pequeño tiene fiebre es porque le están saliendo los dientes, la realidad es que esto no es cierto. La dentición no produce fiebre. Puede ocurrir, que el niño presente un ligero aumento de su temperatura corporal, pero nunca lo suficiente como para que sea superior a los 38 grados.

 

Cuando un diente erupciona se trata de un proceso inflamatorio que puede hacer que la temperatura suba, provocando algo de febrícula (37 – 37.5º). Si el niño alcanza una temperatura mayor a los 38 grados lo más probable es que no sea como consecuencia de la dentición. De hecho, si además de la fiebre tiene algún otro síntoma (mucosidad, tos, vómitos, diarrea) y coincide con la salida de los dientes, lo mejor será consultarlo con tu pediatra porque con gran probabilidad se deba a otra enfermedad que se haya dado en el mismo momento.

Consejos para aliviar las molestias

Como hemos comentado, no es normal que aparezca fiebre con la salida de los dientes. Sin embargo, sí que pueden aparecer algunas molestias como: irritabilidad, babeo, inapetencia, insomnio e inflamación de las encías.

Algunos consejos para aliviarlos seríaDientes n:

  • Enfría el chupete del bebé en la nevera por un tiempo y dáselo.
  • Ofrécele un juguete mordedor (también puedes enfriarlo ligeramente en el frigorífico). Ten en cuenta que debe ser lo suficientemente grande como para que no pueda atragantarse, y que tampoco sea de un material que pueda romperse y tragarse los trocitos.

 

  • Dale un masaje en sus encías con un dedo limpio. Lo ideal es que los movimientos sean ligeros y circulares.
  • Limpia el posible exceso de babas para que así no se le irrite la piel y le aparezcan erupciones.
  • Consulta con tu pediatra si puedes darle alguna dosis de paracetamol o ibuprofeno adecuada a su edad si está muy irritado por las molestias.

 

¿Cómo debo cuidar de los dientes?

El cuidado diario de la dentadura del bebé debe empezar antes de la salida del primer diente de leche. Limpia las encías de tu bebé cada día con una gasa o pañito limpio y húmedo, o bien cepíllaselas suavemente con un cepillo de cerdas suaves para lactantes, solo con agua (¡sin dentífrico!). En cuanto aparezcan los primeros dientes, cepíllaselos con agua y pasta de dientes que contenga flúor adecuado a su edad, utilizando una cantidad muy reducida de dentífrico como un grano de arroz hasta los 2-3 años. Cuando ya le hayan salido todos los dientes de leche a su bebé, intenta cepillárselos por lo menos dos veces al día, sobre todo después de las comidas. Cuando el niño ya sea lo bastante mayor como para escupir el dentífrico al lavarse los dientes puede usarse un poco de más cantidad, lo que suele ocurrir alrededor de los 3 años. Coged un dentífrico con flúor y utilizar una cantidad del tamaño aproximado de un guisante. A partir de los 6 años ya podrán usar mas cantidad.

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Para conseguir que nuestro pequeño se interese en la rutina de cepillarse los dientes, deja que os observe y os imite mientras vosotros os limpiáis los dientes. No hay mejor enseñanza que la que se da dando ejemplo. Otro consejo importante para prevenir las caries dentales es no abusar de zumos, refrescos o batidos, los cuales tienen muchos azucares, y además no son recomendados en la alimentación habitual de nuestro hijo.

 

 

Como puntos clave:

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1. Cuida tu propia higiene bucodental.
2. Limpia las encías y dientes de tu bebé con una gasa húmeda.
3. Evita que se duerma con el biberón en la boca.
4. A partir de que salgan sus dientes, cepíllaselos con suavidad.
5. Cuando sean capaces, enséñales a cepillarse ellos mismos.
6. Cámbiales el cepillo cada tres meses.
7. Modera su consumo de dulces y bebidas azucaradas.
8. Evita que coman antes de acostarse.
9. Llévalos al dentista al menos una vez al año.
10. Predica con el ejemplo.

Y ante cualquier duda, consulta con tu pediatra o tu dentista de confianza.

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