Las redes sociales se han apoderado de la vida de muchas familias y, decimos familias porque la influencia ejercida en los niños y adolescentes va de la mano de la gestión o no de los padres y madres, respecto a la nueva forma de relacionarse con sus hijos e
hijas dentro del núcleo familiar.

redes sociales y niños En la actualidad la edad media de inicio al mundo de Internet se establece en 7 años. Los niños y niñas empiezan a tener la necesidad de sentirse parte de un grupo social cuando empiezan su preadolescencia. Por ello, pasan más tiempo conectados en redes
sociales tratando de interactuar con sus amigos o seguidores que, realizando aquellas tareas que son menos factores de riesgo ante el consumo de internet, como actividades deportivas, ocio en grupo de iguales e incluso sus estudios.

 

Las últimas encuestas del Centro de Investigación Pew realizada a casi 750 personas de 13 a 17 años encontraron que el 45% está en línea constantemente y el 97% usa una plataforma de redes sociales, como YouTube, Facebook, Instagram o Tik Tok (tolerada por los padres y madres, más de lo debido).

¿Estamos ante un grave problema o es la gestión del mismo, el problema ?

Cuando se utilizan de forma adecuada y con conocimiento de los peligros y riesgos que pueden entrañar, usar redes sociales, internet o juegos de ordenador, no tienen por qué ser una actividad negativa. Sin embargo, no todos los niños y adolescentes son
conscientes de estas amenazas. Contenidos inapropiados, contactos con desconocidos, amenazas a la privacidad, posible aislamiento social y los riesgos de dependencia y adicción ligados a la utilización de las tecnologías hacen que como padres y madres
debamos estar preparados y documentados para gestionarlo de la mejor manera posible.

redes sociales y niños

Si los niños y adolescentes no practican lo suficiente cómo relacionarse con otras personas y cómo satisfacer sus necesidades in situ y en tiempo real, además de pasar tiempo de calidad en familia, muchos de ellos se convertirán en adultos y adultas con la incapacidad de saber comunicarse y gestionar su vida emocional, generando en la mayoría de los casos problemas de salud mental como depresión o ansiedad, cada vez en edades más cortas.

 

En cuanto a los efectos nocivos que podrían tener, los van a tener igual, tanto en niños como en adolescentes, e incluso en adultos, pero cuanto antes expongamos a un menor al mundo digital, mayor será el riesgo de que los padezcan.

¿Cómo gestionar como familia el tsunami tecnológico?

Las últimas encuestas destacan que el móvil es el regalo estrella en los grandes eventos de niños, con 9 o 10 años, cuando las redes sociales que suelen usar ellos, como Tik Tok o Instagram no están recomendadas para menores de trece años.

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Es cierto que el grado de maduración de cada niño o niña es distinto, pero un punto de inflexión en la prevención, es utilizar el móvil a partir de los doce o trece años, donde su paso a la etapa de secundaría justifica su uso. Es en esta etapa de cambio donde los padres y madres podemos y debemos informar a nuestros menores del uso y consumo responsable del mundo tecnológico, concretamente de Internet y las redes sociales.

¿Cómo podemos conseguir un consumo responsable en las redes sociales dirigidas a niños y adolescentes desde casa?

Las palabras que más utilizo con las familias son comunicación y acompañamiento. Por un lado, informándoles de lo bueno y lo malo que tiene el uso de Internet, y explicándoles abiertamente lo que significa, por ejemplo, poner fotos, qué tipos de fotos poner, dificultades y problemas con los que se podrían encontrar… sobre todo en las redes sociales que más usan, que hora mismo son Twitch, Tik Tok e Instagram.

redes sociales y niños Debemos establecer límites razonables. Es de vital importancia explicarles a nuestros hijos los riesgos en los que más influye la mala gestión de su vida virtual sus actividades, sueño, comidas o deberes. Y por otro, supervisión, con el control en cuanto a tiempo de uso, porque la percepción del tiempo que dedicamos a redes sociales es mucho menor del tiempo que realmente le dedicamos. Además, es importante delimitar también el espacio de uso, a partir de los diez u once años, los niños y niñas empiezan a ser más independientes y adistanciarse de sus padres, quieren pasar tiempo encerrados en su habitación o en espacios fuera del control de sus padres. Debemos negociar, consensuar y delimitar en familia las normas de uso.

Ambas partes deben estar de acuerdo, por supuesto, que para los menores nunca es suficiente y son inconformistas, pero dentro de esta
tesitura los adultos sabremos cómo gestionar con ellos los límites que deben estar establecidos. Es muy importante no incurrir en el error de quitarle importancia a lo que para los menores supone estar en su “otra dimensión”. Debemos valorarles también las cuestiones positivas que nos aportan las redes sociales e Internet e informarles que lo importante es saber utilizarlas de manera responsable.

redes sociales y niños Es de suma importancia destacar que debemos y deben tener en cuenta que nosotros como adultos podemos asumir las consecuencias de su mal uso, en un determinado momento, si decidimos que no utilicen una aplicación determinada por su mala gestión, les explicamos los motivos y a la vez les damos herramientas y argumentos para evitar la presión que ellos mismos se generan y que sean capaces de evaluar el riesgo que pueden llegar a tener por el mal uso.

 

Por último,  trabajar desde la familia la consciencia de los peligros y beneficios nos predispone para hacer que todos empecemos a tomar conciencia de la influencia de las redes sociales, podemos procurar que el tiempo en ellas sea de calidad, entre todos comprenderemos que las redes también presentan sus ventajas y que facilitan nuestras vidas en muchos casos.

Sin duda, lo mejor que podemos hacer como familia es poner en práctica una vida social real y tangible, acompañar a nuestros hijos e hijas en su vida virtual, sin juzgar, simplemente acompañando desde el amor, el respeto y el límite de lo establecido, dando ejemplo y respetando las reglas familiares.

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