En el siguiente post te contamos qué debes saber para mantener a tus hijos sanos, qué hacer cuando tienen una enfermedad respiratoria y cómo reconocer una emergencia.

Estamos en plena temporada de Gripe, Covid, VRS y otros virus respiratorios, y las consultas de los pediatras, los centros de atención de urgencias y los hospitales pediátricos ya están llenos.

Aun así, aunque muchas personas están enfermando, hay algunas medidas que los padres podéis tomar, en primer lugar, para prevenir y, en segundo lugar, si estuviera enfermo/a.

Recomendaciones para mantenerlos saludables

No hay una forma mágica de asegurar que tus hijos no se enfermen, pero hay una serie de estrategias para reducir la probabilidad de infección y limitar la gravedad de algunos de los virus más peligrosos. 

Mantén al día las vacunas de tus hijos. Es recomendable que reciban cada año la vacuna contra la gripe, especialmente en niños con alguna patología de riesgo o en aquellos menores de 5 años, al igual que la vacuna contra el COVID-19 en aquellos niños que esté indicado. Protégelos contra lo que puedes protegerlos, tenemos herramientas para hacerlo.

Lavado e higiene de manos y de forma regular. Asegúrate de que tus hijos aprendan a hacerlo correctamente al llegar a casa, después de ir al baño y antes de una comida o un bocadillo

Usar mascarilla cuando sea necesario. La pandemia de COVID-19 nos ha enseñado que el uso de mascarillas en determinadas ocasiones puede ayudar a reducir la exposición a una serie de infecciones. Esto es especialmente importante, por ejemplo, cuando se acude a un centro de salud o hospital, ya que la concentración de microbios será más alta. Además, los niños mayores pueden entender que las mascarillas son útiles cuando se encuentran en espacios interiores concurridos, y que, pueden quitarse en entornos menos concurridos o al aire libre

Qué hacer ante COVID-19, gripe y VRS

Aunque lo que intentes, ten presente que en algún momento tu hijo puede caer enfermo, bien sea por Gripe, Covid o VRS o por cualquier multitud de virus respiratorios presentes, dando síntomas con fiebre, tos, mucosidad, congestión, dolor muscular, dolor de cabeza, etc. Los niños más pequeños suelen sufrir entre 8 y 10 resfriados al año. Por ello te dejamos en este post recomendaciones para realizar si nuestro hijo ha caído enfermo por un virus respiratorio 

Céntrate en la comodidad. En el caso de las infecciones virales, que incluyen las enfermedades mencionadas anteriormente y otros virus respiratorios comunes, los niños generalmente solo necesitan tiempo para curarse. Hay que procurar que se sientan lo más cómodos posibles y que descansen durante todo el proceso.

Hidratar, hidratar, hidratar. La hidratación es una de las cosas más importantes en las que hay que centrarse porque la deshidratación es a menudo lo que puede enviar a un niño al hospital, sobre todo en el caso de niños más pequeños. Ofrécele líquidos en pequeñas cantidades, pero frecuentemente, y si es necesario usa suero oral si está comiendo poco. 

Humidificadores/Nebulizadores. El vapor puede ayudar a liberar la mucosidad. También si tiene tos seca puede ayudarle a relajar la garganta. Además, en el nebulizador pueden incorporarse medicamentos para la tos o la mucosidad si así te lo indica tu pediatra. Además, no olvides que también es importante realizar lavados nasales. 

Usa los medicamentos siguiendo las indicaciones de tu pediatra. En cuanto a la medicación, siempre que tu pediatra haya dado el visto bueno, no hay problema en utilizar ibuprofeno o paracetamol infantil para que estén más cómodos o para bajar la fiebre. Otros medicamentos para la tos, moco o incluso si fuera necesario algún antibiótico, deben ser prescritos por tu pediatra. 

Mantén a los niños en casa cuando estén enfermos. Es importante que cuando los niños tienen fiebre o una tos fuerte, intenten permanecer en casa, primero para recuperarse del cuadro y segundo para evitar el contagio de otras personas. 

Cuando debo acudir al pediatra o a urgencias

Siempre que tu hijo esté enfermo o tengas alguna duda sobre su salud, es recomendable que consultes con tu pediatra. Ahora mismo, con las salas de urgencias tan ocupadas atendiendo casos graves y urgentes, es mejor acudir primero a tu pediatra o centro de salud.

Pero si ves signos de alarma, debes ir a un hospital. Si tu hijo está muy enfermo, se le dará prioridad. Os damos algunos claves para que identifiquéis cuando puede ser necesario acudir de urgencia o buscar atención médica. 

Fiebre: Para los bebés de menos de 60 días, cualquier fiebre es necesario buscar atención médica. También si es una fiebre que no baja con medicamentos o encuentras al niño muy decaído. 

Deshidratación: Si tu hijo muestra señales de deshidratación acude a tu pediatra o servicio de urgencias. Estas señales incluyen la falta de lágrimas al llorar y menos de 5-6 pañales mojados al día en el caso de los bebés, o la ausencia de micción durante 8 horas en los niños pequeños o mayores. Si tu hijo parece muy somnoliento o aletargado junto con estas señales, acude directamente a urgencias.

Problemas respiratorios: Las señales incluyen respirar mucho más rápido de lo normal y utilizar los músculos abdominales para respirar. Otras señales de alarma son que el pecho del niño parezca hundirse bajo la clavícula o las costillas, o que sea incapaz de recuperar la respiración lo suficiente como para hablar. Algunos niños con problemas respiratorios también pueden tener un color azulado o morado alrededor de la boca o en las uñas. Ante cualquiera de estos síntomas busca atención médica de urgencia. 

 

 

Confía en tu instinto: Los padres conocéis a vuestros hijos. Es comprensible que los niños estén un poco más decaídos o tristones cuando están enfermos, pero deberías poder identificar cuando su comportamiento es significativamente diferente o no parece proporcional a los síntomas que están experimentando. Si tu hijo se encuentra realmente mal o lo notas con problemas, acude a consulta con tu pediatra o en urgencias si no es demorable. 

 

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