En cuanto llega la vuelta al cole y las guarderías, así como la época invernal, reaparecen los incansables y duraderos mocos. Este es el síntoma que más consultas de pediatría origina, además de la fiebre y la tos. Pero debemos de saber que los mocos son defensas de los niños. Niño con mocos no es sinónimo de niño enfermo. Es un niño que ante una irritación de sus vías respiratorias, por agentes externos o por un proceso vírico, experimenta que su propio cuerpo genere mucosidad para proteger dichas vías. Dicha mucosidad son células que pertenecen al sistema inmune y crean una especie de barrera. Por tanto, no debe ser objeto de preocupación la aparición de los mismos.

Mocos en niños

¿Qué debemos saber?

  • Los mocos son buenos. Son buenos a pesar de que puedan llegar a fastidiar a padres y niños. Como hemos comentado, éstos son defensas de nuestro organismo y su presencia en sí no debe ser fuente de preocupación. El problema lo tendremos fundamentalmente en lactantes pequeños, ya que un niño de 20 meses, va a sobrellevar un catarro probablemente sin problemas; pero puede no ser así en un lactante de seis semanas, porque los mocos no le van a dejar respirar bien y, por tanto, comerá menos y dormirá mucho peor de lo habitual. Por lo que, los mocos en sí no son malos, pero si el niño es muy pequeño, en ocasiones, es necesario intentar favorecer su salida para que no causen problemas respiratorios.

Mocos en niños

  • El color del moco o la consistencia no indica la gravedad. Ni el color o la consistencia se relacionan directamente con la causa que los produjo. Es decir, los verdes no tienen por qué ser causados por una infección más virulenta que los amarillos, los blancos o los transparentes. La mayoría de los catarros comienzan con abundancia de mocos transparentes y acuosos, que van transformándose en más consistentes y oscuros (amarillos o verdes), porque se van secando.
  • No pasa nada si se comen los mocos. La mayoría de los mocos pasaran a vía digestiva y acabaran siendo expulsados, por lo que no debe ser un motivo de preocupación.
  • Los mocos vienen en septiembre y se van en mayo. Es habitual escuchar a los padres decir que se pasa todo el invierno o todo el curso escolar con mucosidad, y así es: los niños pequeños que van al colegio o a la guardería van a lucir mocos más o menos desde septiembre a mayo. O junio. Cuando llega el verano, al desaparecer la interacción continua de colegio o guardería, los mocos, al igual que las infecciones, se van, pero volverán en septiembre. Por ello, no debemos caer en la tentación de dar medicación constantemente, solo cuando esté recomendado por tu pediatra.

Mocos en niños

  • No existe medicamento que los cure o elimine 100%. Sí que existen los llamados mucolíticos, que sirven para que el moco sea más fluido y, por tanto, se expulse con mayor facilidad, y aunque no se ha demostrado con la suficiente evidencia científica, pueden ser recomendados por tu pediatra en determinados casos. En otras ocasiones solo serán necesarios lavados nasales para ayudarlos a expulsar la mucosidad. Pero tened en cuenta que no siempre los expulsan hacia afuera o de forma visible. A veces llegan a la garganta y de ahí al estómago y serán expulsados por vía digestiva.

 

  • Mejor que el sacamocos, usa los lavados nasales. Como hemos dicho, podemos ayudar a los lactantes mas pequeños a expulsar la mucosidad y siempre será de mayor utilidad y mas efectivo realizar un lavado nasal con suero que usar el sacamocos. Los lavados son recomendables hacerlos al menos antes de cada comida y antes de dormir.

 

Mitos sobre los mocos

1. Si el niño tose o moquea, el niño está enfermo

Mocos en niños

Un mito extendido es la creencia de que un niño que tose o moquea está enfermo. El moco y la tos son simplemente las formas de expulsión de gérmenes y microbios. Y un simple estornudo, moco o tos no debe ser observado con preocupación, ya que constituye la vía de expulsión de ese microbio o germen. Cierto es que, si observamos una tos intensa, constante, o dificultad respiratoria debemos acudir al pediatra, pero aquella tos que claramente intenta eliminar mucosidad, en un niño con buen estado general, no debe alarmarnos.

2. Todos los mocos se eliminan por la boca y nariz

Al igual que hemos comentado antes, el niño va a desprenderse del 90% de sus mocos por vía digestiva. Por lo que, aunque la limpieza de las fosas nasales es recomendable, nunca debe llegar a ser una obsesión por parte de los padres ya que no evitará que una buena cantidad de mucosidad se elimine por vía digestiva. Por ello, es muy frecuente, que los niños menores de tres años, presenten heces de aspecto mucoso, más líquidas o con un olor más fuerte, cuando están resfriados.

3. Mi hijo no expulsa los mocos

Muy ligado con el mito anterior, ya que como hemos dicho, una gran parte de la mucosidad se expulsa por vía digestiva, no siendo visible para los padres. Podemos ayudar a despejar la nariz con lavados nasales, pero sin obsesionarnos.

4. Los mocos verdes son sinónimo de infección

Otro mito muy extendido. Es frecuente que los padres acudáis alarmados consultando porque el moco ya está verde. Pues ese moco verde no significa infección bacteriana. Significa que el cuadro catarral está en su fase final, y la mucosidad está eliminando los restos de gérmenes. Por tanto, no hay necesidad de dar antibióticos a un niño con los mocos verdes. Tu pediatra valorará otra serie de síntomas y signos para ver si es necesario.

Mocos en niños
5. La miel cura resfriados

La miel no sirve para subir nuestras defensas. Lo que sí tiene este alimento son propiedades calmantes. Por eso, si nuestro hijo tiene una inflamación, la textura de la miel hace que durante un tiempo pueda sentir alivio.

 

6. Los suplementos de vitaminas le impedirán caer resfriado.

En un niño sin déficits importantes no es necesario darles suplementos de vitaminas, no va a hacer que se resfríe menos. Tiene un impacto mucho más positivo la buena alimentación.

7. La leche produce mocos

Otro mito que tampoco es cierto. Lo que sí tenemos que tener presente es que si nuestro hijo es alérgico a la proteína de la leche de vaca no deberá tomar ningún lácteo ni derivados. Pero es el único caso en el que la leche no es recomendable.

8. El antibiótico sirve para la mucosidad

El antibiótico no es un medicamento que deba recetarse a la ligera. De hecho, puede dar problemas ante un virus por la resistencia que presenta a los antibióticos. Solo es recomendable en casos de infección bacteriana. La mayoría de infecciones respiratorias que se producen en invierno son de tipo vírico, por lo que este medicamento no va a hacer que nuestro hijo mejore. Lo
que sí sucede en ocasiones es que un proceso empieza siendo vírico y posteriormente se agrava. Por ello siempre damos en consulta os recordamos los signos de empeoramiento o no mejoría del cuadro porque podría darnos indicaciones de que estamos ante una sobreinfección de tipo bacteriano.

Mocos en niños

9. La tos junto con el moco es mala y debe alarmarnos

No siempre. La tos es un mecanismo de defensa para protegernos y expulsar la mucosidad. Que los niños tosan en medio de un cuadro catarral es normal. De hecho, hay que animarlos a toser para que arrastren ese moco. Lo que debe preocuparnos es si la tos dura más de dos semanas o si es una tos fatigada o fuerte tipo perruna. También si se les hunden las costillas o si esa tos les impide comer, descansar o llevar una vida normal.

Para terminar…

En definitiva, con los mocos ocurre más o menos como con la fiebre, tienen mala fama, pero son necesarios para el correcto funcionamiento y defensa del cuerpo. Como consejo a los padres: armarse de pañuelos –desechables, preferentemente– y paciencia, y ante cualquier duda o signo de empeoramiento, consultar con vuestro/a pediatra.

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