El calor aprieta y proteger a nuestros más pequeños de los efectos perjudiciales es fundamental. Existen una serie de medidas para protegerlos de una ola de calor y evitar los efectos indeseados de las altas temperaturas. En este blog te contamos algunos consejos básicos Consejos para proteger a los niños de una ola de calor Los niños, por su fisiología, son especialmente vulnerables a las altas temperaturas, por lo que es fundamental seguir estas recomendaciones:

 

 

 

  1.  Asegura una correcta hidratación
    Cuando las temperaturas exteriores son elevadas, el mecanismo de regulación del cuerpo hace que sudemos más, por lo que el organismo requiere de reponer más líquidos para prevenir la deshidratación. Los niños son más vulnerables a padecer deshidratación debido a que el porcentaje de agua de su organismo es mayor que en los adultos y la posibilidad de conservarlo es menor. De hecho, sus centros de regulación de la sed aún se encuentran en proceso de maduración. Por lo tanto, ofrécele a menudo líquidos, de preferencia agua, aunque no tenga sed y si vais a salir lleva siempre a mano una botella con agua. Si el bebé es amamantado en exclusiva, en verano se recomienda aumentar las tomas de leche materna y no es necesario ofrecerle agua, ya que la leche le aporta los minerales que necesita para evitar la deshidratación.
  2. Vístele con ropa liviana :Se recomienda vestir a los niños con prendas livianas, de colores claros y limitadas a una sola capa de material que sea absorbente para maximizar la evaporación del sudor. Utiliza tejidos como el algodón o el lino y evita prendas ajustadas o de tejidos sintéticos que puedan irritar su delicada piel. Si el calor dentro de casa es extremo, puedes colocarle una camiseta mojada e incluso puedes quitarle el pañal. Además, la ropa de color claro, como blanco o tonos pasteles sin estampados, puede ser de importancia a fin de prevenir las picaduras de insectos, en especial de mosquitos. En cuanto al calzado, dentro de casa, mejor descalzos, y fuera también salvo que puedan quemarse los pies. Si sales a la calle, calzado fresquito y respirable, al igual que la ropa
  3.  Utiliza adecuada protección solar: Una de las medidas más importantes para prevenir los golpes de calor es evitar el sol directo en la cabeza. Para ello, se debe disponer de elementos de protección efectivos, como gorros, sombreros, así como prendas con filtro UV y lentes para proteger el resto del cuerpo y sus ojos. Si vais a salir, utiliza un parasol o un carrito con capota, pero siempre vigila que tenga una adecuada circulación de aire. No es conveniente cubrir el cochecito con una sábana o manta (aunque sea ligera), a veces por protegerles del sol, aumentamos la temperatura a niveles peligrosos El uso de filtros solares para proteger la piel de posibles quemaduras solares también es una de las medidas imprescindibles si el pequeño va a estar al aire libre. Renueva su aplicación cada 2 horas y no te olvides de aplicarlos aún en días nublados.
  4. Planifica períodos de descanso: A menudo, el calor suele hacer que los niños, e incluso los padres, se sientan agobiados y cansados. Además, las altas temperaturas pueden provocar que las personas se tornen más irritables. Por esto mismo, es aconsejable buscar lugares con sombra para que los niños se refresquen, beban agua y descansen.
  5. Mantenerlos frescos: Mantén la casa fresca bajando toldos y persianas. Refresca a menudo la cabeza del niño, la nuca y las muñecas. Permanece, siempre que sea posible, en la sombra, en lugares frescos o climatizados. Regula el aire acondicionado a 24-26 grados y no te olvides de utilizarlo con precaución si tienes bebés.
  6. No dejar a los niños dentro de los vehículos: Nunca se debe dejar a los niños dentro de un automóvil, ni en verano ni en invierno. El interior de los vehículos puede aumentar la temperatura en poco tiempo, aún con las ventanas abiertas. Además, los menores regulan el calor con menor efectividad respecto a los adultos y esto puede derivar en consecuencias severas.
  7. Alimentarse de forma ligera: En los días de calor no apetecen comidas copiosas, lo ideal es que la alimentación sea ligera. En lugar de platos abundantes, ofrécele pequeñas raciones a lo largo del día. Aumenta los platos frescos como ensaladas o legumbres y aprovecha las frutas de verano como la sandía  para hidratar y aportar vitaminas. Podéis preparar juntos helados, gazpachos o refrescos caseros con frutas y verduras de temporada. Evita los fritos y las carnes demasiado grasas que dificultan la digestión. Por la noche, elige cenas ligeras para facilitar el sueño.
  8. Evitar exponerse al sol en las horas centrales del día: Para prevenir la deshidratación o proteger a los niños de una ola de calor, lo más recomendable es evitar exponerlos al sol en las horas centrales del día, es decir, entre las 11 de la mañana y las 6 de la tarde. Por lo tanto, lo mejor es buscar un lugar fresco y sombreado, que podría ser, por ejemplo, abajo de un árbol o de una sombrilla.
  9. Limitar el ejercicio físico: Los niños no paran ni con 40 grados a la sombra. Es beneficioso que el niño practique ejercicio a diario, pero los días de temperaturas muy altas hay que tener excesiva precaución y reemplazar por ejercicios o juegos más tranquilos para evitar la deshidratación. Evita que realicen ejercicio físico intenso en las horas de más calor. Si el niño practica algún deporte al aire libre, procura que sea por la tarde cuando baja el sol y que beba agua con frecuencia. La natación puede ser una buena actividad para mantenerlos frescos a la vez que hace ejercicio, aunque recuerda evitar las horas centrales del día.

¿Cuándo debo acudir al pediatra de inmediato?

Si bien pueda parecer que una ola de calor puede impactar sobre los niños en forma leve, en ocasiones no es así. De hecho, podría afectar los músculos, los riñones, el cerebro y el corazón. Ante algunos de los siguientes síntomas en los niños, se recomienda actuar de inmediato y acudir a tu pediatra o a un servicio de urgencias cercano para una valoración:

  • Dolor de cabeza.
  • Temperatura corporal por encima de los 40 °C.
  • Sensación de desmayo y cansancio extremo.
  • Náuseas y vómitos.
  • Sed intensa.
  • Respiración acelerada o enlentecida respecto de la habitual.
  • Frecuencia de micción disminuida.
  • Espasmos o dolores musculares.
  • Entumecimiento u hormigueo de la superficie cutánea.

Por esto, los menores deben encontrarse bien hidratados y protegidos para disfrutar al aire libre de los días de verano de forma segura y saludable. Con los cuidados apropiados, tú y tus niños podrán sacarle provecho al verano sin correr riesgos.

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