Las estadísticas indican que los niños suelen enfermar el doble de veces durante el período escolar que en las vacaciones. Lo que sucede es que la exposición a los agentes patógenos y la sensibilidad del pequeño aumenta, a la vez que los focos de infección se propagan con mayor facilidad. 

En el siguiente post te damos algunos claves para prevenir las enfermedades infantiles más comunes: 

1. Garantiza una alimentación sana

 

Los alimentos que incluimos en la dieta influyen en el funcionamiento de nuestro organismo y, en especial, en el sistema inmunitario. De hecho, una alimentación sana, variada y nutritiva ayuda a fortalecer las defensas naturales del cuerpo para enfrentar las agresiones externas. En el caso de los pequeños, es importante asegurarse de que hagan 5 comidas al día, comenzando por un buen desayuno que les proporcione la energía que necesitarán a lo largo de la jornada.

 

La base fundamental de su dieta deben ser las verduras, las frutas, los lácteos, las legumbres, las carnes blancas y el pescado. Debes evitar los alimentos con grasas, exceso de azúcares y sal, así como las gaseosas y todo tipo de bollería industrial. Además, como las necesidades nutricionales de los niños son diferentes a las de los adultos ya que están en pleno crecimiento, debes asegurarte de que su dieta sea rica en minerales y vitaminas, sobre todo vitaminas C, B1, B6 y D.

2. Mantén una vida activa

Además de brindarles una adecuada alimentación, otra de las acciones de prevención para que los niños no se enfermen o se enfermen menos, está en motivarlos a realizar ejercicio. El ejercicio físico favorecerá su desarrollo físico y cognitivo así como ayuda a mantenerlos en su peso, ya que actualmente según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 17,6 millones de niños menores de 5 años sufren obesidad, una enfermedad que como hemos visto en otros artículos, tiene graves consecuencias, puesto que aumenta el riesgo a sufrir enfermedades como las cardiovasculares o la diabetes. Prevenir el sobrepeso y la obesidad será mucho más sencillo si desde la infancia se han adoptado hábitos alimentarios saludables.

Intenta, por tanto, que pase gran parte del día al aire libre, lejos de las aglomeraciones, e incítalo a practicar ejercicio físico diario.

De acuerdo con la OMS es recomendable que los niños de entre 5 y 17 años realicen, al menos, una hora diaria de ejercicio físico moderado

Para los más pequeños, se recomiendan deportes aeróbicos que ayudan a desarrollar la coordinación o la elasticidad y, a partir de los 7 o 10 años, los deportes de equipo, pues fomentan la disciplina y la colaboración.  

3. Sigue el calendario de vacunación

En la actualidad existen enfermedades potencialmente graves como la rubéola, la papera, la poliomielitis, la tosferina y la difteria que se pueden prevenir si cumples el calendario de vacunación del niño. Básicamente, en el calendario de vacunación están recogidas todas las vacunas y las reactivaciones que se deben aplicar durante la infancia.

No solo es importante que tu hijo se ponga todas las vacunas indicadas en el calendario, sino que lo haga en las fechas previstas. Ten presente que las vacunas activan la producción de determinados anticuerpos a edades específicas, por lo que no vacunar al niño o hacerlo fuera de la edad establecida puede implicar un aumento del riesgo de enfermar.

Gracias a las vacunas se han erradicado multitud de enfermedades en algunos países, como por ejemplo la viruela y en el caso de otras enfermedades como la poliomielitis el número de casos se ha reducido drásticamente. 

La vacunación es una de las formas más eficaces de proteger a los niños de enfermedades infantiles, algunas de las cuales pueden ser muy graves y mortales en los peores casos.

4. Cuida que el niño duerma lo suficiente

Otro hábito fundamental para mantener la salud de los pequeños es dormir las horas apropiadas a cada edad

Dormir las horas necesarias no solo permite que el niño descanse y recupere fuerzas, sino que también mejora su capacidad de aprendizaje, de atención y fortalece el sistema inmunitario. Los adultos necesitamos dormir alrededor de 8 horas, pero los niños necesitan más tiempo para recuperarse y descansar. Por ejemplo, un niño de 2 a 4 años debe dormir alrededor de unas 11 horas, mientras que un pequeño de 8 o 9 años necesitará dormir entre 9 y 10 horas.

5. Realiza un seguimiento por su pediatra 

Las visitas al pediatra son básicas para prevenir enfermedades, ya que en cada consulta el médico hace una valoración general de su salud, vigila su peso y su talla, y da asesoramiento sobre los cuidados de salud necesarios en alimentación, higiene, vacunación, prevención de accidentes y otros detalles más.

6. Otras medidas de higiene básicas

  1. Pídele que se lave las manos varias veces al día, sobre todo antes de comer y después de ir al baño.
  2. Explícale que no debe llevarse las manos a la nariz, la boca o los ojos, ya que de esta forma introduce las infecciones en el cuerpo.
  3. En la medida de lo posible, evita que entre en contacto directo con otras personas o niños enfermos, sobre todo en espacios cerrados.
  4. Ventila todas las habitaciones de la casa, sobre todo su cuarto, para renovar el aire.
  5. Lava sus juguetes, sobre todo si se trata de un niño pequeño, ya que estos tienen la costumbre de metérselos en la boca.
  6. No le lleves al colegio si está enfermo pues así evitas que contagie a sus compañeros.
  7. También es muy importante la salud bucodental. Un cuidado ideal incluye una buena higiene dental, el uso adecuado de fluoruros y las revisiones periódicas con el dentista, se nos olvida que al niño hay que llevarlo a revisión con el dentista, inclusive antes de que le aparezcan sus dientes

 

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