¿Qué es?

El bruxismo consiste en apretar o rechinar los dientes produciendo un ruido característico e intenso. Suele realizarse de forma inconsciente.

¿Cuándo ocurre?

Generalmente tiene lugar durante el sueño, sobre todo durante las primeras etapas del sueño (bruxismo de sueño) pero también puede ocurrir mientras que el niño está despierto (bruxismo despierto).

¿Es frecuente?

Es muy común en los niños pequeños, pero puede aparecer en todas las edades. Suele ser más prevalente en niños de más de 6 años de edad, cuando entran en la etapa de dentición mixta. No obstante, también vemos casos de bruxismo en niños mucho más pequeños, más o menos en edades tempranas, como a los 3-4 años.

También es más frecuente en niños con síndrome de Down, parálisis cerebral o bien con maloclusión dental.

¿Cómo se diagnostica el bruxismo infantil?

Lo normal es que detectemos casos de bruxismo en niños por dos vías diferentes:

  • En casa: padres o hermanos del menor detectan un rechinamiento dental anómalo cuando los peques están descansando. A veces los sonidos del bruxismo se escuchan bastante fuerte.
  • En el dentista: es posible que en las revisiones periódicas de odontopediatría se detecte que los dientes del paciente están sufriendo signos de desgaste en el esmalte. Esto es algo que no debería de ocurrir de manera exagerada. El odontopediatra estudia la anatomía y morfología de los dientes de leche de sus pacientes, así como de los dientes permanentes que ya empiezan a ocupar su lugar en las bocas infantiles.

¿Cuál es la causa?

No está clara. Hay múltiples factores que parecen implicados: genéticos (suelen existir antecedentes familiares), factores dentales (maloclusión), la salida de los dientes en los bebés, trastornos del sueño, tensión emocional, estrés o ansiedad (sobre todo en adolescentes).

Antiguamente se relacionaba esta condición con la presencia de parásitos intestinales, pero esta causa ya no se tiene en cuenta porque se ha demostrado que no es real.

Los motivos más frecuentes del rechinamiento dental en los niños son los siguientes:

  • Cuadros de estrés o ansiedad.
  • Problemas de hiperactividad en los niños.
  • Problemas serios de sueño, como dormir pocas horas o no dormir debidamente.
  • Respirar por la boca durante el sueño.
  • Presencia de patologías dentales, como la incorrecta colocación de los dientes.
  • Problemas nutricionales o déficit alimentario.

¿Qué síntomas produce?

En los niños pequeños, salvo el ruido molesto, no suele producir otros síntomas.

Si persistiese una vez que salen los dientes definitivos, podría producir dolor en la articulación temporomandibular, hipertrofia de los músculos masticatorios, aumento de la sensibilidad dental, cefalea o un desgaste progresivo de los dientes.

¿Precisa tratamiento?

Es recomendable acudir al odontólogo quien valorará el tratamiento adecuado si los niños ya tienen los dientes permanentes y el bruxismo es persistente.

En ocasiones se suele utilizar por parte del odontopediatra la férula de descarga infantil. Lo que hace este aparato es limitar los daños que el bruxismo está generando en los dientes de los peques. No es un tratamiento en sí, pero sí que alivia y evita daños serios en diente permanentes.

¿Se puede evitar el bruxismo?

Modificar algunos hábitos es fundamental para evitar el bruxismo en niños:

  • Presta atención al sueño de los pequeños: mejorar su calidad de sueño es fundamental. Para ello, puedes limitar el uso de pantallas antes de dormir, con el fin de mejorar su descanso. No es bueno que el niño esté usando terminales electrónicos justo antes de dormir, ni siquiera la televisión.
  • Respiración: si el niño respira por la boca o emite ronquidos de manera habitual hay que acudir al pediatra para que analice las causas y pueda ponerle remedio.
  • Estrés: detectar un posible cuadro de estrés o ansiedad es fundamental, ya que es una de las principales causas de bruxismo en niños. En este caso, la intervención del psicólogo infantil podría resultar clave.
  • Alimentación: con el fin de que los músculos faciales y orales trabajen debidamente es importante que los niños mastiquen correctamente. Por ello, es fundamental darles alimentos que deban de ser masticados.
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